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Escrito por: Diana Hernández
Estudiante de la Licenciatura de Comunicación Digital
agosto 30, 2018

¿Cuánto crees que conoces las zonas en donde comúnmente te desenvuelves? Esto lo pregunto porque en muchas ocasiones pensamos y fingimos conocer todo acerca del lugar donde vivimos, trabajamos o estudiamos. Justo en Tlalpan existe una colonia tan alejada y a la vez tan cerca de la urbe: la colonia Mesa de Hornos.

Qué es Mesa de Hornos

Sólo diez minutos en auto desde la Universidad Intercontinental bastan para llegar y darte cuenta cómo va cambiando el modo de vivir. La pobreza extiende sus reales, y en lo que alguna vez, hace ya muchos años, fue conocido como el lugar de edificación de ladrilleras, hoy sólo se ven rastros de lo quienes alguna vez dedicaron su vida a ser horneros, y un poco de la mancha urbana de aquellos colonos.

Su lugar de convivencia es la iglesia, lugar donde los fieles se entregan con devoción y la gente de la tercera edad se acerca con el fin de mejorar la colonia.  Mesa de Hornos tiene mala fama debido a la delincuencia y la pobreza.

Algunas organizaciones también han decidido ayudar a la comunidad, y aunque siempre hay quienes quieran aprovecharse de su situación, la gente sigue expresando amabilidad, que por mucho, deja atrás lo que se percibe a simple vista.

Proyectos con Orientación Social

La Universidad Intercontinental ha mostrado interés en las problemáticas sociales, como lo muestran sus principios rectores. Yo fui una de las alumnas que se sumaron a un proyecto realmente ambicioso y con miras de conocer este lugar tan olvidado.

Un “proyecto” del cual no se sabía a ciencia cierta qué esperar, pero que con la marcha me permitió conocer a gente interesada en escuchar a unos estudiantes de Comunicación, y que estaban también ansiosos por ser escuchados.

Mientras nos dedicábamos a dar talleres de fotografía, principios básicos de entrevista, entre otras cuestiones a gente de la tercera edad que con dificultad mantenían la atención y en su mayoría eran analfabetas, la confianza creció y el reto del proyecto se cumplió.

El sentido humano

Después de todo, el pequeño grupo de personas que asistieron a todas las sesiones supieron de la importancia de narrar sus historias que, conforme lo aprendido, pudieron recolectar y plasmar en el trabajo final del proyecto, un documental dedicado al poder de su voz.

Sin dudarlo, fue una experiencia grata e inolvidable, pues nos volvimos casi expertos en escuchar sus vivencias y dolencias, todo con el fin de que ellos se sintieran capaces de poder tomar un celular o recordar la importancia que tienen en el mundo.

A estas alturas me siento casi experta en la fabricación de tabiques, tema que, por ser horneros, más les apasiona . A pesar de las situaciones climáticas, horario y otras circunstancias, ese pequeño grupo nos dedicó generosamente su tiempo.

Nada es lo que parece

Lo que ellos representan va mucho más allá de lo que pueda pensarse de Mesa de Hornos. Irónicamente creemos conocerlo todo, pero la verdad es que ignoramos gran parte de lo que en realidad pasa en nuestra ciudad.

La pobreza y la marginación de este lugar me imagino que es poca a comparación de lo que se pueda vivirse en otros sitios. Con todo, me quedo con ansias de regresar y ver a cada una de las personas que con la mayor atención y delicadeza nos abrieron las puertas de la colonia, de la iglesia y de sus corazones.

* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional