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noviembre 29, 2016

 

Por Dra. Anabell Pagaza Arroyo
Directora de Posgrados en Psicoanálisis

 

El número de denuncias por abuso sexual ha registrado un duro incremento en los últimos años.

En el caso de una custodia o régimen de visitas disputados, sólo tiene que aparecer una denuncia de abuso sexual para que el proceso se vea dramáticamente alterado. Entonces, el acusado es inmediatamente suspendido en sus contactos con el niño.

Anteriormente los psicólogos recurrían a la cantidad de detalles que los niños daban acerca de los hechos para dilucidar si eran o no factibles. Hoy,  ese método resulta imposible, por la gran cantidad de información televisiva, impresa y escolar que éstos reciben sobre cuestiones de tipo sexual.

Discernir cuando el profesional se encuentra ante una falsa denuncia de abuso sexual o una en la que efectivamente se cometió el delito, entraña una complejidad para la que se requiere de una formación adecuada y de criterios fiables. El análisis del relato del menor, así como los indicadores clínicos presentes en las víctimas de abuso sexual pueden ayudar al profesional a tomar una decisión al respecto.

Los efectos de un diagnóstico erróneo en cualquiera de estos casos conllevarían un gran perjuicio para el menor, su familia y el sistema social, siendo fundamental que el profesional evite participar activamente en una evaluación de tal índole de no dispone de la experiencia adecuada.

 

Criterios diferenciadores

El médico estadounidense Richard A. Gardner señala algunos criterios para diferenciar las denuncias de buena fe de aquellas fabricadas.

 

Denuncias de buena fe Denuncias fabricadas
Las madres que acuden de buena fe. Se muestran muy preocupadas, secretistas y azoradas. En los casos fabricados, las madres se muestran con deseos de contárselo a todo el mundo y no muestran vergüenza.
Los niños que denuncian de buena fe se mostrarán tímidos y temerosos en presencia del padre. Los de las denuncias fabricadas también desearán decírselo a todo el mundo y se encontrarán confortables en presencia del acusado; incluso, le acusará cara a cara.
La descripción del abuso será consistente, real y seria, Los escenarios serán, en muchas ocasiones, vagos y ridículos.