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Escrito por: Angélica Monroy

enero 31, 2017

El 31 de enero de 2004, en la festividad de San Juan Bosco, “Padre, maestro y amigo de los jóvenes” y fundador de la familia de los salesianos, fue ordenado sacerdote el padre Juan Francisco Torres, MG, actual director general de Formación Integral (DGFI), cargo que asumió hace unas semanas.

Nuestra institución felicita calurosamente al padre Francisco Torres y se une en oración para que persevere en la misión que Dios, Nuestro Señor, ha puesto en sus manos para beneficio de nuestra comunidad.

El P. Juan Francisco Torres conviviendo con los jóvenes de Pastoral UIC durante la Peregrinación Nacional Juvenil a Cristo Rey

El P. Juan Francisco Torres conviviendo con los jóvenes de Pastoral UIC durante la Peregrinación Nacional Juvenil a Cristo Rey

 

 

 

 

 

 

A continuación, compartimos una reflexión escrita por el padre Francisco relacionada precisamente con su ordenación:

UN DÍA COMO HOY

Un día como hoy, 31 de 2004, festividad de San Juan Bosco, a las 12 de la mañana, en la parroquia de San José del Castillo, Jalisco, fui ungido sacerdote por el obispo don Miguel  Romano. Parece mentira, sí, y parece que fue ayer, pero han pasado 13 años.

En esta mañana y otro año más, sólo tengo palabras de agradecimiento al Señor y mi amada madre Santa María de Guadalupe. Agradecimiento a Aquel, que un día me llamó, se fío de mí, y me confió tan sublime ministerio. Agradecimiento a Aquel que en los buenos momentos, que han sido muchísimos, me ha hecho participar de su Gloria, y en algunas ocasiones, en los momentos más duros, me ha hecho participar de su Cruz bendita.

Gracias, otro año más, por mi familia, a la que tan unida me siento, a mi madre María y a mi padre Juan José que están con Dios, a mis muy queridos hermanos Adriana y Jesús, a mis queridos cuñados Arturo, Rocio y sobrinos Juan, Salvador, Juanje y Marijo, a todos mis familiares, amigos y conocidos.

Gracias por las parroquias de Corea del Sur en la que tuve la suerte de seguir compartiendo mi vida y desempeñando mi ministerio las universidades en Corea del Sur y ahora en esta bella Universidad Intercontinental, la pastoral UIC y la DGFI. Gracias por todo los que me han brindado su cariño y los que no, también.

Gracias por mis hermanos y compañeros sacerdotes Misioneros de Guadalupe, sacerdotes amigos, seminaristas, religiosas, laicos y grandes amigos y amigas, Gracias por la Sociedad Misionera a la cual pertenezco y aprecio tanto.

En definitiva, gracias Señor por estos trece años de ministerio. Gracias por tanto don inmerecido.

Y  termino con un pensamiento del Santo Cura de Ars:

iSufrir! ¿Qué más da? Sólo es un momento. Si pudiésemos pasar ocho días en el cielo, comprenderíamos lo que vale este momento de sufrimiento aquí en la tierra. Ninguna cruz nos parecería pesada, y ninguna prueba sería amarga.

CUANDO UN FIEL LAICO REZA POR UNO COMO SACERDOTE, GRACIAS MUCHAS GRACIAS