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Escrito por: Sonia Georgette Alfaro Victoria
Catedrática de la Licenciatura en Traducción
mayo 3, 2018

Una diferencia fundamental entre la traducción de ficción, ya sea poesía, cuentos o novelas y la traducción teatral yace justo en que los lectores de la obra teatral tendrán objetivos distintos. Un lector de teatro, si bien, puede ser sólo un lector, también puede ser un actor o un director de escena preparando escenificar el texto. El traductor, en este caso, tendrá el compromiso de realizar una traducción que respete la cualidad “hablada” y “actuada” del texto, es decir el speakability y performability. Esta dimensión gestual y hablada tan inherente en las obras de teatro es de considerable importancia para el traductor.

De acuerdo con el teórico Susan Bassnet, performability y speakablity son una dimensión gestual incorporada en el texto. Sin embargo, Eva Empasa describe estos conceptos no como una cualidad o esencia, sino como el uso pragmático del instrumento escénico (obra de teatro). Ahora bien, como el teatro está tan enraizado en la cultura pertinente, existen ciertos criterios que determinan el performability y speakability de las obras, dependiendo de la cultura, periodo y tipo de obra. Si bien se sabe que en la época de Shakespeare el público esperaba obras de más de tres horas, en la época moderna la audiencia espera obras de una hora o dos a lo máximo. Por esta razón, sus obras son reducidas en la actualidad y las actuaciones tienden a ser un poco más apresuradas.

Por esta razón, el traductor debe tener algunas consideraciones en mente cuando traduce teatro: el vestuario, la iluminación, las actuaciones, la escenografía, para que, de esta forma, sus palabras salgan naturalmente de la boca del actor y fluyan con sincronicidad en la puesta en escena.

Cuando uno quiere ser traductor de teatro, es fundamental tener conocimientos básicos de lo que implica ser actor. Es necesario que el traductor pueda leer una obra y saber en qué momento el personaje pausa sus diálogos o deja que las palabras se derramen con más rapidez. El tiempo en escena está medido. El director fija una obra de dos horas y si las palabras del traductor no se ajustan a esto, la obra se ve comprometida. Es así como el traductor debería estar presente en la puesta de escena, platicar con el director e incluso con los actores. Si esto no fuera posible, el traductor debe leer en voz alta la obra, dramatizarla, para así entender las complejidades que representa traducir la obra y de cómo puede usar el speakability y performability del lenguaje teatral a su favor.

Para saber más:

E. Espasa, “Performability in translation: Speakability? Playability? Or just saleability?”, C-A Upton (ed.), Moving Target: Theatre Translation and Cultural Relocation, Manchester, St. Jerome Publishing, 2000.

Bassnett y Lefevere (eds.), Still Trapped in the Labyrinth: Further Reflections on Translation and Theatre. Constructing Cultures: Essays in Literary Translation, Clevedon, Multilingual Matters, 1998.

* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional