Inicio » Blog » Pasó un año, ¿qué ha pasado con nuestras emociones?
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Autor UIC

Escrito por: Juan Bribiesca Ruiz
Licenciatura en Pedagogía e Innovación Educativa
julio 20, 2021

A un año, y después de todo lo que ha pasado, es bueno hacer un recuento de los hechos para ubicar dónde estamos y qué podemos esperar de nosotros mismos. En noviembre de 2019 todo estaba como siempre cuando se presentó el primer caso de una enfermedad nueva llamada COVID-19 en China; sin embargo, nadie imaginó lo que vendría.

Llegaron Navidad y Año Nuevo, despedimos el 2019 en reuniones familiares y de amigos, nos abrazamos y festejamos como lo habíamos estado haciendo los últimos 100 años, considerando que la última pandemia (influenza española) fue en 1918.

Comenzamos el 2020 lleno de optimismo y con todos los propósitos en puerta. Para el 28 de febrero, se conoce el primer caso de COVID-19 en México, pero no le dimos importancia. Todo fue muy rápido, para el 13 de marzo, último día de clases previas al puente del 17 de marzo, se declara la emergencia sanitaria con suspensión de actividades de toda índole en el país. El primer deceso. Y el miércoles 18 de marzo… la vida cambió para siempre: todo inició desde un mundo virtual y de plataformas. Todo se hizo a distancia, incluso las relaciones sociales.

Para comprender lo que les sucedió a nuestras emociones, se puede dividir lo que vivimos en etapas. De noviembre de 2019 a febrero de 2020, las emociones estaban como antes. De marzo de 2020 a Semana Santa, hubo incertidumbre, sensación de rápido arreglo. Hacia el fin del ciclo escolar, se presentó más incertidumbre, miedo, inestabilidad emocional, sensación de extensión temporal, varias áreas afectadas a nivel grupal e individual, cierres de negocios, tristeza y frustración.

Para el verano, continuó la incertidumbre y aumentaron la frustración y el miedo; comenzó el duelo en todas sus etapas; fuimos obligados a percatarnos de que nada sería lo mismo. A partir de agosto de 2020, siguieron los cambios emocionales de miedo, tristeza, duelo, frustración, enojo, pérdidas personales y materiales. De diciembre de 2020 a la fecha, se vive una nostalgia por el pasado, comenzamos a ver los cambios, comienzan a salir sentimientos positivos como la alegría; ahora somos resilientes, aunque tomó un tiempo lograrlo, y aun nos falta, ¿cuánto más?

Un año diferente

Es cierto, nunca en la vida hubiéramos pensado que venía una pandemia y lo que significaba en nosotros mismos. Ahora conocemos aspectos emocionales que tal vez desconocíamos; sabemos que somos vulnerables, pero también sabemos que somos fuertes, resilientes y que tenemos un futuro por delante que depende de nosotros mismos.

También aprendimos que los planes a corto, mediano y largo plazo cambian de un día para otro. Aprendimos a dejar el mañana para estar en el presente. Aprendimos el valor de la familia, la casa, los amigos, el trabajo y muchas cosas que no tomábamos en cuenta, como el sabor del café en la casa.

¿Qué nos espera emocionalmente? Muchos cambios que seguirán ocurriendo, pero ya estamos acostumbrados al cambio. Hemos buscado salir adelante y hemos crecido y madurado. Algo seguro es que hemos hecho conciencia de nuestras emociones. Soltamos lo vertiginoso del tráfico; de salir corriendo a realizar mil pendientes; nos detuvimos, pero no nos paralizamos. Valdría la pena reflexionar en las nuevas formas de asumir el contacto, el vínculo y la estabilidad emocional. Y hablando de reflexión, ¿a ti cómo te ha ido en ese año?

Para saber más

Licenciatura en Pedagogía e Innovación Educativa

Licenciatura Directiva en Innovación Educativa y Gestión del Conocimiento

Licenciatura en Psicología

Universidad Intercontinental

* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional

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