El Principio de Peter

El Principio de Peter, en opinión de algunos empresarios, es más común de lo que se cree. Tiene que ver con la competencia de un trabajador. O, más bien, con su incompetencia.

¿Qué es el principio de Peter?

Este principio es una de las normas relacionadas con la gestión de recursos humanos. Tiene que ver con el rendimiento de un empleado y cómo se valora su potencial.

Se refiere a que, si un empleado es eficiente en un determinado nivel, lo ascenderán a uno superior. Luego, el movimiento se repetirá hasta que el empleado alcance un nivel en el que será ineficiente.

El creador y su hipótesis

El libro El Principio de Peter es obra del psicólogo canadiense Laurence J. Peter y de Raymond Hull.

Según Peter, cuando un empleado alcanza un nivel en el que será ineficiente, no se le podrá bajar de rango. Si no puede bajar de rango, entonces todo parece indicar que las estructuras laborales se dirigen hacia la ineficiencia y la incompetencia.

Los puntos en los que se basa el Principio de Peter son tres:

  1. La estructura jerárquica de una empresa es piramidal.
  2. Los puestos son rígidos y agrupan funciones invariables. A quien se asigne un puesto, realizará esas funciones. Si lo hace bien, entonces, no se dedicará tanto a otras tareas.
  3. Si un empleado es el mejor en un puesto y lo ascienden, su nivel de competencia después del ascenso no siempre será mejor.

Una verdad incómoda

Según el principio de Peter, no siempre se promueve a los más competentes. El autor cita varios casos en los que se promueve a incompetentes y explica las razones.

Síntomas del último puesto

Laurence J. Peter también ofrece algunos rasgos comunes en el último puesto al que ha llegado un empleado. Incluso, les da nombre.

El Principio de Dilbert

Entre otros modelos relacionados con el de Peter, está el Principio de Dilbert, más radical que el de Peter. Afirma que se confían las funciones de gestión a los incompetentes para que no puedan causar perjuicios. Además, declara que los incompetentes ascienden inmediatamente y acaban siendo mánager, incluso si no han demostrado habilidades particulares.

El Principio de Dilbert parece concluir que la gestión siempre es inútil.

Fuente: Gerardo Verboomen.

¿A quién ascender, entonces?

Antes que nada, hay que señalar que no existen casos reales que comprueben lo señalado por ambos principios. Tal vez vienen a la mente muchas personas que ejemplifican claramente cualquiera de los dos. Pero son sólo casualidad.

Sin embargo, el llamado Estudio de Catania, resultado de un programa informático propone tres tipos de promociones.

Fuente: Gerardo Verboomen.

El rendimiento del sistema llega muy pronto a un punto de equilibrio, por lo que la duda continúa.

¿Promover o no promover?

Hay dos posibles caminos.

Hacer a un lado el Principio de Peter y ascender al mejor. Esto ofrece la ventaja de motivar a otros empleados a ser mejores y, además, ahorrar en su capacitación.

En cambio, si se desea tomar en cuenta la hipótesis de Peter, entonces:

En conclusión, se debe apostar por la evolución de las competencias y por el desarrollo de la inteligencia colectiva. Porque, aunque nadie es perfecto, un equipo puede llegar a la perfección.

Para saber más

Gabriel Verboomen, El Principio de Peter. Cómo combatir la incompetencia en el trabajo, epublibre, ePub r1.0, Titivillus 07 06 2020.