UIC imparte conferencia sobre ética y derechos humanos en Congreso Internacional de Hermenéutica

Entre los días 6 y 8 de octubre se celebró el Congreso Internacional de Hermenéutica: Derechos Humanos y Dignidad de la Persona en la Cosa Pública. El evento fue organizado por el Centro de Estudios Contemporáneos; se llevó a cabo de manera híbrida y en la Universidad Católica Lumen Gentium como sede principal. Participaron académicos y especialistas de universidades de España, Colombia, Argentina y México.

Una de las conferencias fue impartida por el maestro Aldo Camacho, profesor de las licenciaturas UIC en Psicología y Comunicación Digital, con el título “Diálogo entre Adela Cortina y Mauricio Beuchot: la irrupción de la ética dialógico-analógica en los derechos humanos”, en la que, a través de las propuestas de la hermenéutica crítica de Cortina y la hermenéutica analógica de Beuchot, buscó estructurar un horizonte de comprensión y de posibilidad en torno a la justicia, basado en una ética de la vida afectiva. Asimismo, trató líneas en torno a otras virtudes, como la prudencia, para guiar una idea de deber y un contenido de valor, en donde se posibiliten las vivencias del acto moral, para expresar amorosamente el sentido de la solidaridad, del reconocimiento y de la corresponsabilidad, en pos de la libertad. Esta expresión, de acuerdo con el profesor, sería la base que pudiera hacer asequible una comprensión intersubjetiva orden político que busca el bien común en sociedad y que fortalece el diálogo mediante la formación de la ciudadanía, centrada principalmente en la forja del carácter, para madurar el juicio en la toma de decisiones y elucidar un equilibrio personal entre el raciocinio y el afecto. Consecuencia de lo cual es la llamada racionalidad cordial, pero dirigida por la sabiduría prudente. Así, estos conceptos pueden dar cuenta del reconocimiento amoroso entre seres humanos, a través de un bien común solidificado en la dignidad humana, que es el valor más alto y que nos mueve a ser con otros y compartir nuestras vivencias, para reconocernos, a su vez, como fragmentos inherentes a las mismas condiciones históricas del mundo. Así, la dignidad humana es el valor que se universaliza como contenido primado de los derechos humanos, porque da cuenta de sí como el fin al que los valores contenidos en las virtudes posibilitan en cuanto a la realización de una conciencia y un carácter críticos en sociedad.

Por otro lado, el profesor Camacho advirtió que la fragilidad y la vulnerabilidad humanas se encuentran en manos de nuestra propia interdependencia, por lo cual valores como el de la lealtad y la complicidad afectiva, basadas en la comunicación, el diálogo, la comprensión afectiva, el discernimiento y la confianza, deberían ser alicientes para fortalecer la unidad social y política que nos dirija a tener una conciencia crítica sobre la libertad, sobre nuestra esencia y sobre nuestra moralidad. Esto, de acuerdo con el análisis crítico-analógico, es lo que sostendría el sentido vivencial de la paz, de modo que en el ser humano forjaría, a través del hábito prudencial, una cultura de paz dispuesta a hacernos comprender lo que somos entre seres humanos y despuntar el sentido cosmopolita de la paz perpetua.

Al final de la conferencia, se abrió un espacio de reflexión, en el que los organizadores del evento y gente conectada compartieron sus puntos de vista de manera crítica. Tanto el público como los organizadores y el profesor acordaron que lo que más urge en este estudio es un reconocimiento afectivo que vele por la justicia y la libertad, porque son preceptos básicos que dimensionan el sentido de nuestra dignidad y que pueden maximizarse para aplicarse en cuestiones jurídicas en aras de fortalecer el significado fáctico de los derechos humanos.