El P. Miguel Ángel Ramírez Flores, MG, director general de Formación Integral de la Universidad Intercontinental participó en el Congreso Internacional de Pastoral Escolar y Universitaria, convocado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, los días 22 y 23 de octubre, en Roma.
Bajo los ejes “Trazar nuevos mapas de esperanza” y “Cultivar la interioridad”, el Congreso Internacional de Pastoral Escolar y Universitaria reunió a más de 1 200 participantes provenientes de distintas partes del mundo, en un espacio de encuentro, diálogo e intercambio de experiencias en torno a los desafíos actuales de la educación y al papel de la pastoral en la formación integral de las personas.
A lo largo de este encuentro, se abordó la importancia de impulsar una pastoral educativa transversal, capaz de permear las distintas dimensiones de la vida institucional y de contribuir a la formación de personas que encuentren sentido a su vida, construyan comunidad y se comprometan con la transformación de la sociedad.
La participación del P. Miguel Ángel Ramírez Flores, MG, representa una oportunidad para reflexionar sobre estos planteamientos desde la identidad y el proyecto educativo de la Universidad Intercontinental, donde la formación integral constituye un componente fundamental de la experiencia universitaria.
Desde esta perspectiva, la pastoral no se limita a un área o conjunto de actividades, sino que puede convertirse en una dimensión transversal que dialogue con la docencia, la vida universitaria, el compromiso social y las distintas iniciativas de acompañamiento y servicio. Su propósito es contribuir a la formación de personas conscientes de su dignidad, abiertas al diálogo, sensibles ante las realidades de su entorno y comprometidas con la construcción del bien común.
Esta visión encuentra un vínculo particular con la misión de la UIC y con iniciativas que promueven el encuentro y diálogo multicultural, la solidaridad y el servicio. Estas iniciativas abren oportunidades para que los estudiantes amplíen su mirada del mundo, reconozcan la dignidad de cada persona y pongan sus conocimientos y talentos al servicio de los demás.
Participar en espacios internacionales de reflexión pastoral permite enriquecer la mirada institucional, reconocer nuevos desafíos y explorar caminos para que la formación académica, humana y espiritual se articulen de manera coherente en la vida universitaria.
Trazar nuevos mapas de esperanza y cultivar la interioridad es, también, una invitación a seguir construyendo una universidad donde educar signifique acompañar, formar integralmente y abrir caminos para transformar la realidad desde el encuentro con los demás.





