Estudiante Cristina Sáenz Anaya recibe el Reconocimiento Monseñor Escalante por su servicio social

  • La estudiante de Nutrición fue distinguida por la Mejor Práctica de Servicio Social 2026, realizada en comunidades rurales de México.

En el marco de la ceremonia de entrega de reconocimientos y preseas a estudiantes, celebrada el miércoles 23 de septiembre, la Universidad Intercontinental (UIC) otorgó a Cristina Sáenz Anaya, estudiante de la Licenciatura en Nutrición, el Reconocimiento “Monseñor Escalante” a la Mejor Práctica de Servicio Social 2026.

Durante su servicio social, realizado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Cristina participó en el programa Vigilancia Nutricional y del Neurodesarrollo en niños menores de 5 años de edad en comunidades rurales de México, una experiencia que le permitió llevar sus conocimientos profesionales a un contexto de salud comunitaria y atención a población en situación de vulnerabilidad.

Como parte de las actividades del programa, la estudiante participó en visitas bimestrales a una comunidad mazahua, donde colaboró con el equipo del departamento en la toma de muestras de hemoglobina para la detección oportuna de anemia en niñas y niños menores de cinco años.

A través de las distintas estrategias implementadas, fue posible contribuir a la mejora del estado nutricional de diversos integrantes de la comunidad, así como favorecer el diagnóstico oportuno de casos de anemia y su seguimiento para garantizar la continuidad de la atención.

Para Cristina, esta experiencia representó también una oportunidad para integrar los conocimientos adquiridos durante la Licenciatura con la práctica profesional y fortalecer competencias relacionadas con la investigación, el procesamiento de información, la comunicación, la organización y el trabajo en equipo.

Asimismo, el servicio social le permitió reconocer la importancia de una práctica profesional sustentada en evidencia y orientada a la prevención y la atención integral, particularmente cuando se trabaja con comunidades que enfrentan condiciones de vulnerabilidad.

La estudiante destacó que esta experiencia fortaleció su sensibilidad y empatía como profesional de la salud, además de enseñarle el valor de la escucha y de la construcción de vínculos de confianza con las personas atendidas. Desde esta perspectiva, comprendió que la labor del nutriólogo trasciende la evaluación clínica y requiere una mirada integral de las necesidades de cada comunidad.

El reconocimiento otorgado por la UIC distingue así una práctica de servicio social que refleja el compromiso de la estudiante con el bienestar de la población y con una nutrición comunitaria que articula conocimiento, prevención y atención.

Para Cristina Sáenz Anaya, este periodo no solo representó una etapa fundamental de su formación profesional, sino que también impulsó su vocación y su interés por la nutrición comunitaria y la investigación como herramientas para contribuir al bienestar de la sociedad.