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475 años de la universidad en México: de Salamanca al sistema actual

El 21 de septiembre de 1551 comenzó, de manera formal, una historia que llega hasta nosotros. Ese día se expidió la Real Provisión que ordenó establecer la Universidad de México. No se trataba sólo de crear un establecimiento para impartir determinadas enseñanzas, sino que llegaba a la Nueva España una institución que llevaba varios siglos configurándose en Europa: la universidad.

Su filiación histórica se documenta con claridad. La provisión fundacional dispuso que la nueva Universidad de México gozara de los privilegios, las libertades y las franquicias de la Universidad de Salamanca.

Para 1562, Felipe II amplió esa equiparación al conceder a sus graduados los privilegios que poseían los salmantinos. La Universidad de Salamanca conserva hoy la documentación correspondiente. No es, por tanto, una asociación simbólica construida en retrospectiva: Salamanca forma parte de la genealogía institucional de la universidad mexicana.

Aquella primera universidad abrió sus cursos en 1553 y se organizó dentro de la tradición universitaria europea, particularmente la salmantina. Artes, teología, leyes, cánones y medicina formaban parte de un universo intelectual en el que los distintos saberes convivían dentro de una misma comunidad académica. La posterior aprobación pontificia de Clemente VIII, en 1595, confirmó privilegios semejantes a los de Salamanca y otras universidades hispánicas.

De la Independencia a la desaparición de la universidad en el siglo XIX

La universidad no permaneció ajena a las transformaciones políticas y culturales del país. Posterior a la Independencia, la antigua institución atravesó reorganizaciones, cierres y reaperturas, hasta desaparecer en el siglo XIX.

Por ello, es importante precisar que no existe una continuidad jurídica ininterrumpida entre la Universidad fundada en 1551 y la actual Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, sí existe una fuerte continuidad histórica de la idea universitaria.

En 1910, con el impulso de Justo Sierra, nació la Universidad Nacional de México. La documentación original del proceso muestra que se trataba de la creación de una nueva institución que reunió diversas escuelas nacionales y respondió a las necesidades de un país que buscaba reorganizar su educación superior.

Por su parte, el movimiento de 1929 inauguró otra etapa fundamental: la autonomía universitaria. Con distintas transformaciones jurídicas posteriores, esta autonomía se convertiría en uno de los grandes principios de la educación superior: capacidad de organización académica y administrativa, gobierno propio y condiciones para ejercer la libertad de enseñanza e investigación. La Ley Orgánica de 1945 consolidó buena parte de ese modelo en la UNAM.

La expansión de la educación superior en México en el siglo XX

Durante buena parte de su historia, estudiar en una universidad fue privilegio de una minoría. El cambio real y extraordinario del siglo XX fue la expansión y diversificación de la educación superior.

A las universidades públicas se sumaron instituciones tecnológicas, universidades estatales y un conjunto de instituciones particulares con diferentes identidades, modelos educativos y tradiciones intelectuales.

La creación de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), en 1950, puso de manifiesto la urgencia de la colaboración entre instituciones. Sin embargo, la expansión de la educación superior particular planteaba el desafío de construir mecanismos propios de cooperación, representación y aseguramiento de la calidad.

En este punto, la historia institucional mexicana incorpora tanto a la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) como a la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMIESIC).

1982: La FIMPES y la consolidación de la educación superior particular

El 9 de julio de 1982 se creó la FIMPES, un momento significativo en la maduración del sistema universitario mexicano.

Las instituciones particulares dejaron de ser experiencias aisladas para reconocerse como un sector capaz de colaborar, dialogar con las autoridades, compartir problemas y asumir colectivamente responsabilidades sobre la calidad educativa.

La FIMPES se define como una asociación civil de afiliación voluntaria que reúne a más de 100 instituciones particulares de educación superior y tiene presencia en 31 entidades federativas. Sin embargo, una de sus mayores contribuciones ha sido el desarrollo de una cultura de autoevaluación y acreditación institucional.

Su sistema de acreditación opera desde 1994 y analiza a las instituciones de manera integral: misión, planeación, profesores, estudiantes, programas, recursos, resultados y efectividad institucional.

No se limita a revisar un programa académico determinado, sino que pregunta si una universidad cuenta realmente con las capacidades necesarias para cumplir la misión que declara. Este principio parte de una idea fundamental: la calidad universitaria no significa uniformidad.

Dentro de un sistema plural, una universidad puede poseer una identidad humanista, tecnológica, empresarial, laica o cristiana y, al mismo tiempo, estar obligada a demostrar académicamente la calidad y efectividad de aquello que ofrece.

La aparición de la FIMPES añadió así una dimensión indispensable a la educación superior mexicana: la corresponsabilidad de las propias universidades particulares en el aseguramiento de su calidad y en la rendición de cuentas ante la sociedad.

1991-1993: La AMIESIC y la identidad cristiana de la universidad

Casi una década después, el 20 de abril de 1991, apareció otra expresión de la creciente pluralidad: la AMIESIC, con 24 instituciones participantes y cuya constitución como asociación civil se formalizó en febrero de 1993.

Su creación responde a una pregunta diferente, aunque complementaria a la de la calidad:

¿Qué significa ser universidad de inspiración cristiana dentro de la educación superior mexicana contemporánea?

La AMIESIC creó un espacio de encuentro para instituciones pertenecientes a distintas tradiciones, congregaciones y proyectos educativos, pero unidas por una concepción cristiana de la persona y la educación.

Sus finalidades incluyen el diálogo y la colaboración entre instituciones, la profundización de su identidad, el desarrollo de proyectos comunes, la animación de la docencia, la investigación y la difusión desde su inspiración cristiana, así como la búsqueda de respuestas a los problemas de México.

Hoy, la Asociación señala entre sus ámbitos de trabajo el diálogo entre fe, ciencia y cultura; la dignidad humana; la justicia; la responsabilidad social; el desarrollo sostenible; la pastoral universitaria y la colaboración con otros sectores sociales.

No se trata simplemente de sumar actividades religiosas a una universidad, sino de preguntarse por la concepción de persona que orienta la educación, por la relación entre conocimiento y ética, por el diálogo entre fe y razón, por el sentido social de las profesiones y por la responsabilidad de la universidad ante la dignidad humana y el bien común.

FIMPES y AMIESIC, dos expresiones de la pluralidad universitaria

La universidad mexicana vivió sus inicios como una institución inspirada en Salamanca. Atravesó la organización virreinal, la Independencia, los conflictos del siglo XIX y la creación de una nueva Universidad Nacional en 1910.

Asimismo, conquistó y desarrolló su autonomía, multiplicó sus instituciones y pasó de atender a una minoría a convertirse en un sistema de millones de estudiantes.

Durante este proceso aparecieron organizaciones que expresan la madurez y diversidad del sistema: la ANUIES, como espacio amplio de articulación nacional; la FIMPES, como federación del sector particular comprometida con la calidad y la acreditación; y la AMIESIC, como comunidad de instituciones que buscan desarrollar su tarea universitaria desde la inspiración cristiana.

Estas organizaciones no representan etapas que sustituyan unas a otras, sino que expresan una característica esencial de la universidad contemporánea mexicana: la pluralidad.

Tenemos universidades públicas y particulares; autónomas y de distintas configuraciones jurídicas; instituciones científicas, tecnológicas y humanistas; y proyectos educativos seculares o inspirados en tradiciones religiosas.

Se trata de una diversidad que puede enriquecer el sistema cuando existe rigor académico, respeto a la libertad, compromiso con la calidad y disposición para colaborar.

21 de septiembre: el Día de la Universidad en México

El 21 de septiembre no conmemoramos sólo la fundación de una institución; también celebramos 475 años de presencia de la idea universitaria en México: el Día de la Universidad en México.

Una idea con origen en Salamanca adquirió características propias, sobrevivió profundas rupturas históricas y generó un ecosistema universitario mucho más amplio de lo que sus fundadores imaginaron.

Si bien las instituciones, las disciplinas, los estudiantes, las tecnologías y las formas de enseñar han cambiado, permanece la responsabilidad de crear comunidades donde el conocimiento se busque con rigor, se transmita con libertad, se discuta con inteligencia y se ponga al servicio de los individuos y de la sociedad.

La FIMPES y la AMIESIC forman parte de esa historia. Una nos recuerda que la autonomía y la diversidad institucional también requieren calidad, evaluación y responsabilidad social. La otra afirma que la identidad cristiana puede y debe expresarse universitariamente mediante excelencia académica, diálogo, servicio y búsqueda del bien común.

Tras 475 años, la pregunta más importante sigue siendo:

¿Para qué necesita México sus universidades?

La respuesta que demos hoy determinará el capítulo que escribirán las siguientes generaciones.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se fundó la primera universidad de México?

El 21 de septiembre de 1551, mediante la Real Provisión que ordenó establecer la Universidad de México, con privilegios equiparados a los de la Universidad de Salamanca. Abrió cursos en 1553.

¿Existe continuidad jurídica entre la universidad de 1551 y la UNAM actual?

No hay continuidad jurídica ininterrumpida. La institución original desapareció en el siglo XIX tras varias reorganizaciones y cierres. La Universidad Nacional de México se creó como una nueva institución en 1910, por impulso de Justo Sierra. Sí existe, en cambio, una continuidad histórica de la idea universitaria.

¿Qué es la FIMPES?

La Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior es una asociación civil de afiliación voluntaria fundada el 9 de julio de 1982. Reúne a más de 100 instituciones particulares en 31 entidades federativas y opera un sistema de acreditación institucional desde 1994.

¿Qué es la AMIESIC?

La Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana se creó el 20 de abril de 1991, con 24 instituciones participantes, y se constituyó formalmente como asociación civil en febrero de 1993. Agrupa instituciones de distintas tradiciones cristianas.

¿Qué se celebra el 21 de septiembre en México?

El Día de la Universidad en México, en conmemoración de la Real Provisión de 1551 que fundó la primera universidad del país.

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