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Psicología con animales, por qué sigue siendo útil

Estudiantes de Psicología observando una sesión de laboratorio con supervisión

La psicología con animales tiene historia; desde los estudios germinales de Darwin (1872) sobre las emociones en los animales hasta los de Thorndike (1898) sobre inteligencia animal. Pero se les considera innecesarios o irrelevantes frente a los que emplean a seres humanos.

A menudo, estas ideas se basan en las diferencias biológicas y psicológicas entre los seres humanos y las demás especies. Se argumenta que es difícil que su comportamiento tenga las mismas causas que el de los animales y que las condiciones de laboratorio son artificiales y, por ende, incomparables con los ambientes naturales de la vida cotidiana.

Si bien ambos argumentos son válidos, los investigadores han demostrado que los hallazgos obtenidos con animales en el laboratorio pueden utilizarse para comprender y solucionar problemáticas psicológicas presentes en la vida de las personas.

Psicología con animales, cuatro grandes aportaciones

A partir de los argumentos de Ribes (2011) se identifican cuatro aportaciones de los estudios psicológicos con sujetos animales al desarrollo del conocimiento psicológico.

El estudio controlado de fenómenos psicológicos

La investigación con sujetos animales estudia, de manera controlada, los fenómenos psicológicos; lo cual es importante porque los procesos que estudia la psicología son susceptibles a la influencia de factores que no pueden controlarse ni manipularse en la vida cotidiana de las personas.

Sería difícil, por ejemplo, regular los horarios de alimentación de alguien durante cierto periodo de tiempo o inmoral obligarla a consumir un sólo tipo de alimento; dos factores imprescindibles para comprender la alta tasa de trastornos alimenticios. En este sentido, la investigación con animales ha permitido desarrollar teorías sobre dichos trastornos, así como sus tratamientos (Díaz, Franco, Martínez, López y Aguilera 2009).

Desarrollo de modelos experimentales

El uso de sujetos animales permite desarrollar modelos experimentales de los fenómenos psicológicos. Al estudiar un fenómeno con participantes humanos es difícil distinguir los aspectos esenciales para que ocurra. ¿Qué papel tienen, entonces, los factores sociales, ambientales, evolutivos o culturales sobre los elementos que componen la depresión o la ansiedad?

A fin de estudiar el fenómeno de manera simplificada, se desarrollan modelos con animales para identificar los efectos de los distintos factores sobre cada elemento que lo compone. Esto contribuye a reconocer los factores involucrados en el origen de los trastornos emocionales (Estes y Skinner, 1941) con derivaciones terapéuticas, como la inhibición recíproca (Wolpe, 1968),

Mayor comprensión del comportamiento animal

Es cierto que en psicología el interés se enfoca en las causas del comportamiento humano, pero también es útil conocer qué factores influyen en la conducta de los animales. Al estudiar qué controla su comportamiento, es posible aprovechar sus capacidades para resolver otros problemas.

Tal fue el caso del olfato de las ratas. Mahoney, Lalonde, Edwards, Cox, Weetjens y Poling (2014) evaluaron un procedimiento de refuerzo con cinco ratas entrenadas para detectar TNT, lo que les permitió mantener una detección precisa y en condiciones simuladas para utilizarlo en la detección de minas terrestres.

Con la tuberculosis sucedió lo mismo. En Tanzania, entre dos mil 401 pacientes con sospecha de la enfermedad cuyas pruebas de rutina salieron negativas, quienes obtuvieron un resultado positivo con ratas registraron 39 por ciento más probabilidad (razón de momios de 1.39) de recibir un diagnóstico clínico de tuberculosis pulmonar y tratamiento (Soka et al., 2025). Los autores aclararon que se trató de una asociación y recomendaron confirmar con cultivo.

Asimismo, se ha usado para controlar de forma humanitaria el consumo de cosechas por parte de animales salvajes (Conover, 1982), para facilitar la restauración de especies en peligro de extinción (Brannon, 1984) y para entrenar animales de compañía sin estimulación aversiva (Pryor, 1984).

La formación de nuevos psicólogos

Los estudios con sujetos animales ofrecen a los nuevos psicólogos oportunidades de formación que no han podido replicarse mediante otros métodos de enseñanza. A menudo se ha intentado reemplazar a los animales con programas de computadora o videos. Sin embargo, en un estudio con alumnos de cursos de aprendizaje, Elcoro y Trundle (2013) encontraron que preferían la rata viva a la virtual para aprender condicionamiento operante, si bien el resumen del estudio no reporta resultados de aprendizaje.

Al trabajar con animales en un laboratorio, los estudiantes pueden experimentar por sí mismos el funcionamiento de los procesos psicológicos que estudian durante su formación. Además, al involucrarse en la investigación con animales, pueden tomar conciencia de la importancia de un cuidado ético y responsable de los animales, tanto dentro como fuera del laboratorio.

Qué nos dejan los estudios con animales

Aunque el objetivo de la psicología es conocer por qué las personas nos comportamos como lo hacemos, una parte importante de sus avances ha surgido de estudios conducidos con sujetos animales. Estos estudios han contribuido de distintas maneras: al esclarecer los efectos de factores importantes, al formar nuevos psicólogos y al permitir el uso de las capacidades animales con fines humanos.

Una de las principales virtudes de estudiar psicología con sujetos animales es que ha permitido a la humanidad comprender mejor a los otros organismos con los que cohabitamos.

Si te interesa entender por qué nos comportamos como lo hacemos, estudia nuestra Licenciatura en Psicología.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se estudia psicología con animales?

Porque permite controlar variables que no pueden manipularse en personas, desarrollar modelos experimentales de fenómenos como la ansiedad, comprender mejor el comportamiento animal y formar nuevos psicólogos.

¿Los resultados con animales sirven para entender a las personas?

Los autores del campo sostienen que muchos hallazgos de laboratorio pueden emplearse para comprender problemáticas psicológicas humanas, aunque reconocen las diferencias entre especies y la artificialidad del laboratorio como argumentos válidos.

¿Qué aplicaciones tiene la investigación del comportamiento animal?

Entre otras, el entrenamiento de ratas para detectar TNT (Mahoney, Lalonde, Edwards, Cox, Weetjens y Poling 2014), el apoyo al diagnóstico clínico de tuberculosis en Tanzania (Soka et al., 2025) y el entrenamiento de animales de compañía sin estimulación aversiva (Pryor, 1984).

¿Se puede reemplazar a los animales por simuladores en la formación de psicólogos?

Se ha intentado con programas de computadora y videos. En un estudio de Elcoro y Trundle (2013), los estudiantes prefirieron la rata viva a la virtual; el resumen no reporta diferencias de aprendizaje.

¿Qué valor ético tiene esta investigación?

Conocer el comportamiento animal ha contribuido a tratarlos de forma más humanitaria; por ejemplo, al controlar el consumo de cosechas sin dañarlos o al entrenar mascotas sin estimulación aversiva.

Para saber más

Brannon, E. (1984). Influence of Stock Origin on Salmon Migratory Behavior. En J. McCleave, Dodson, J. y Neil, W. (eds.). Mechanisms of Migration in Fishes. NATO Conference Series, 14. Boston: Springer, 103-111.

Conover, M. (1982). Modernizing the scarecrow to protect crops from birds. Frontiers of Plant Science, 35, 7-8. New Haven: Estación Experimental Agrícola de Connecticut.

Darwin, C. (1872). The expression of the emotions in man and animals. Londres: John Murray.

Díaz, F., Franco, K., Martínez, A., López, A. y Aguilera, V. (2009). Efectos de variables ambientales sobre la ingesta de alimento en ratas: Una revisión histórico-conceptual. Universitas Psychologica, 8 (2). Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 519-532.

Elcoro, M. y Trundle, M. (2013). Student preferences for live versus virtual rats in a learning course. International Journal. Scholarship of Teaching & Learning, 7 (1). Savannah: Armstrong Atlantic State University.

Estes, W. y Skinner, B. (1941). Some quantitative properties of anxiety. Journal of Experimental Psychology, 29 (5), 390-400.

Mahoney, A., Lalonde, K., Edwards, T., Cox, C., Weetjens, B. y Poling, A. (2014). Landmine-detection rats: An evaluation of reinforcement procedures under simulated operational conditions. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 101 (3),
450-456.

Miller, N. (1985). The value of behavioral research on animals. American Psychologist, 40 (4), 423-440.

Pryor, K. (1984). Don’t shoot the dog: The art of teaching and training. Nueva York: Simon & Schuster.

Ribes, E. (2011). ¿Por qué es necesario estudiar el comportamiento animal? Suma Psicológica, 18 (1), 9-15.

Soka, J., Mwimanzi, S., Fast, C., Mwesiga, G., Edward, N., Stephen, M., Kondo, R., Cox, C., Beyene, N. y Agizew, T. (2025). Use of trained African giant pouched rats as a predictor of clinical diagnosis of pulmonary TB. Public Health Action, 15 (3), 137-139.

Thorndike, E. (1898). Animal intelligence: An experimental study of the associative processes in animals. The Psychological Review Monograph Supplements, 2 (4).

Wolpe, J. (1968). Psychotherapy by reciprocal inhibition. Conditional Reflex: A Pavlovian Journal of Research & Therapy, 3, 234-240. Berlín: Springer-Verlag.

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