La nicotinatarda enllegaral cerebro entre sietey10 segundos tras inhalarse, alterandode manera directa las funciones ejecutivas:atención, inhibición y flexibilidad cognitiva. En el caso del uso de cigarro electrónicoentre adolescentes en México,duranteel último mes pasó de 1.1por ciento (%)en 2016 a 3.1% en 2025, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco(Encodat),justo en el rango de edad donde el cerebro aún está madurando.
De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, 2026), la nicotina es la sustancia química psicoactiva, tóxica y estimulante que se encuentra en productos de tabaco, la cual genera una fuerte dependencia y adicción.
Por otro lado, las funciones cognitivas son los procesos mentales por medio de las cuales adquirimos y procesamos información de nuestro alrededor. Estas funciones incluyen habilidades como memoria, atención, razonamiento y percepción, entre otras.
Tomando en cuenta que entre el 80% y el 90% de las personas que fuma empieza antes de los 18 años, en términos generales y de acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2026 y Vidaña Pérez, 2026), el rango de edad en el que más se consume productos de tabaco y nicotina, incluidos los cigarros electrónicos, es entre la adolescencia y la juventud. En México, este patrón se confirma con cifras propias. El uso de cigarro electrónico en el último mes entre adolescentes aumentó de 1.1% en 2016 a 3.1% en 2025 (Encodat, 2025).
¿Qué experimenta el organismo al contacto con la nicotina?
Al fumar un cigarro, los pulmones absorben la nicotina y pasa al torrente sanguíneo, con lo cual llega a los receptores que se encuentran en el sistema nervioso central y periférico. Cuando entra al cuerpo, la nicotina hace que el corazón aumente la frecuencia de los latidos, irrita las vías respiratorias y disminuye la capacidad de los pulmones para intercambiar oxígeno de manera eficiente (NCI, 2026).
Asimismo, el sistema cardiovascular se acelera y se contraen los vasos sanguíneos, lo que puede provocar efectos secundarios como náuseas, mareos o dolores de cabeza en usuarios no habituados. Mientras que su uso crónico trae como consecuencia un estrechamiento de las arterias, se incrementa el riesgo de formación de coágulos, aumenta el colesterol “malo” y eleva la probabilidad de infartos o accidentes cerebrovasculares (Asociación Americana del Corazón, 2024).
¿Cuál es su efecto en el cerebro y la cognición?
La nicotina es una sustancia altamente adictiva que llega al cerebro en entre 7 y 10 segundos tras inhalarse. Actúa sobre los receptores de acetilcolina, lo que desencadena la liberación de dopamina (neurotransmisor del placer y la recompensa), provocando una sensación inmediata de alerta. Cuando se adhiere a los receptores de las neuronas cerebrales, a menudo se experimenta una reducción del estrés a corto plazo; sin embargo, aumenta los niveles de ansiedad (Andreu Pérez, 2022).
González-Menacho (2025) explica que la nicotina altera los circuitos de control de impulsos. Esto se se refleja en la disminución de la capacidad de inhibición conductual y en el aumento de respuestas prematuras (impulsividad), debido a que la nicotina interfiere con la maduración de los sistemas frontales y subcorticales, los cuales permiten dichas funciones.
Además, el consumo temprano o crónico provoca la disminución de la actividad de la corteza prefrontal, lo que afecta la capacidad de atención, la velocidad psicomotora y la flexibilidad cognitiva. Otra consecuencia son los cambios en el mecanismo que permite procesar la información que obtiene una persona y de cómo ser consciente para utilizar lo que es importante y desechar lo que no lo es; es decir, la inhibición (Andreu Pérez, 2022).
Al tabaquismo también se la ha asociado, a largo plazo, con la atrofia cerebral y un mayor riesgo de desarrollar algún trastorno neurocognitivo mayor (demencia) o deterioro cognitivo en la edad adulta. Asimismo, es un factor de riesgo para desarrollar esclerosis múltiple, empeorando los síntomas motores de esta enfermedad, así como de la esclerosis lateral amiotrófica (González-Menacho, 2025).
Un problema prevenible, no sólo individual
Es fundamental brindar información sobre los daños que provoca el consumo de nicotina, identificándolo como una adicción prevenible y tratable, y que, al mismo tiempo, permita la búsqueda de atención profesional e integral para la cesación, e impulse políticas públicas para el control del tabaco, así como espacios 100% libres de humo de tabaco y emisiones.
En la Universidad Intercontinental, por medio del Centro de Atención e Investigación en Medicina Conductual, se realizan programas de intervención con el programa VIVE+ sin tabaquismo UIC, con el objetivo de reducir el consumo de tabaco y prevenir recaídas, con intervención psicológica individual, grupal e interdisciplinaria. Este enfoque conecta con otra nota de Bitácora UIC sobre pantallas y desarrollo cognitivo en la infancia. En ambos casos, la exposición temprana a un estímulo que altera la maduración cerebral exige acompañamiento profesional, no sólo fuerza de voluntad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la nicotina afecta más a adolescentes y jóvenes?
Porque sus sistemas frontales y subcorticales (responsables del control de impulsos y la inhibición conductual) aún están en maduración, y la nicotina interfiere de manera directa en ese proceso.
¿La nicotina reduce el estrés?
Genera una sensación inmediata de alerta y relajación a corto plazo; sin embargo, aumenta los niveles de ansiedad en general si se utiliza continuamente.
¿El tabaquismo tiene efectos a largo plazo en la memoria?
Sí. Se le asocia con atrofia cerebral y mayor riesgo de deterioro cognitivo y trastornos neurocognitivos mayores en la edad adulta.
¿La adicción a la nicotina se puede tratar?
Sí, es una adicción prevenible y tratable con atención profesional. La UIC ofrece intervención psicológica individual, grupal e interdisciplinaria por medio del programa VIVE+ UIC sin tabaquismo.
Para saber más
Andreu, M. (2022). Funcionamiento de la red de atención ejecutiva en fumadores y no-fumadores[Trabajo Fin de Grado en Psicología, Universidad de Almería]. Almería: Universidad de Almería.
Asociación Americana del Corazón (2026). Cómo dañan tu cuerpo el tabaquismo y la nicotina. Dallas: American Heart Association.
González, J. (2025). Tabaquismo y enfermedades neurológicas. Kranion, 20 (1). Terragona: Hospital Universitari Sant Joan de Reus.
Instituto Nacional del Cáncer (2026). Nicotina. Diccionario de cáncer del NCI.
Organización Mundial de la Salud (2026). Tabaco.
Secretaría de Salud, Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones e Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (2026). Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025: Resumen ejecutivo.
Vidaña, D. (2026). Transición del consumo: de combustibles tradicionales a productos de nicotina [Ponencia]. Desenmascarando el atractivo: contrarrestando la adicción a la nicotina y al tabaco. México.


