Humanidades
Autor UIC

Escrito por: Jesús Valle Torres
Director de la Maestría de Misionología
diciembre 3, 2019

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Mt 28, 19

 

 A lo largo de la historia de la humanidad, las diferentes sociedades han presentado una característica que las define. O, como dicen los alemanes, el espíritu del tiempo que se manifiesta en la actual sociedad, como cultura del descarte.

El misionero, agente de cambio

El papa Francisco hace hincapié en la cultura del descarte, como exclusión, rechazo y deshacerse de algo o alguien. Es la negación de la Otredad, que adormece a los humanos impidiéndoles actuar enmascarando esta crisis como confort. Ante esto, el papa Francisco invita a despertar, a salir de la comodidad de la sociedad de consumo y actuar. Invita a ser agentes de cambio, llevar el mensaje de Cristo a todas las latitudes y optar por una vida de misión.

Resurrección de Cristo, sustento de la fe

El misionero sustenta su fe en la resurrección de Cristo. Porque es la creencia fundamental en la Iglesia católica que encuentra su expresión más sublime en la teología de la resurrección. Y porque ésta revela que el sentido último de nuestra existencia es la esperanza. El misionero es quien sale de su zona de confort. Va al encuentro del otro llevando consigo únicamente un mensaje de paz, esperanza y salvación a las naciones del mundo.

El encuentro con el otro

Además, entabla un diálogo de interculturalidad y de respeto a la cultura donde se encuentra. El misionero construye sobre la debilidad, con los excluidos, con los descartados por la sociedad de consumo. Él opta por la cultura del encuentro y presenta su testimonio como alternativa a la cultura del descarte. En suma, el misionero vivifica las palabras del Salmo 118: “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular”.

Las congregaciones misioneras deben atender a las recomendaciones expuestas en Evangelii gaudium, donde el papa Francisco plantea el quehacer del misionero para nuestra actualidad.

Ser misionero hoy

Hoy, el misionero debe ser el primero en tomar la iniciativa para transformar la realidad de su comunidad. Y debe utilizar los medios a su alcance, guiado siempre por el amor que Cristo enseñó (1 Jn 4, 10). El misionero sale al encuentro de los excluidos, sin miedo, capaz de hacer patente la misericordia del Padre Celestial. Así, se involucra en la vida cotidiana de los demás, y asume los retos de la comunidad colaborando en sus soluciones.

De este modo, la comunidad conforma proyectos, que necesitan acompañamiento en su dimensión espiritual. Y el misionero lo provee transmitiendo a sus miembros la paciencia, la capacidad de no desesperar, el aguante apostólico.

El misionero, testimonio de la Palabra Encarnada

El misionero paciente enfatiza el cuidado, al que entiende como su filosofía de vida. Por ello, no pierde la paz ante las dificultades y su trabajo siempre fructifica. Así, con su ejemplo, da testimonio de la Palabra Encarnada en una situación concreta. Por añadidura, la buena nueva que transmite es acogida y se manifiesta, renovada y liberadora, en la comunidad. El testimonio misionero irradia la alegría del evangelio en la vida diaria. También, exhorta a los miembros de la comunidad a comprometerse. Un compromiso festivo en la búsqueda del bien común, con un impulso renovado en el amor de Cristo.

Misioneros de Guadalupe

Los Misioneros de Guadalupe son un caso particular de carisma misionero en México. Utilizan el diálogo intercultural y el acontecimiento guadalupano como método para la misión. En diversos continentes, se presentan como ejemplo vivo del llamado de Dios, de su compromiso ad gentes.

La buena nueva ha llegado a Angola, Brasil, Corea, Cuba, Estados Unidos, Guatemala, Hong Kong, Japón, Kenia, Mozambique y Perú. Gracias a la vida consagrada de sus misioneros.

Todos, uno en Cristo

Todos estamos llamados a la misión, como lo expresó el papa Juan Pablo II en su exhortación apostólica Christifideles laici.

«Todas las formas asociadas de fieles laicos, y a cada una de ellas, se les pide un decidido ímpetu misionero que les lleve a ser, cada vez más, sujetos de una nueva evangelización».

Sé un misionero

La labor misionera trasciende la división entre laicos y religiosos. Por lo cual, ser misionero es una labor abierta a todo mundo.

La labor misionera es análoga a quien, prendiendo la fogata, espera que todos se congreguen alrededor para formar la casa común. Como afirma el Apóstol de los Gentiles:

«Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gál 3, 28).

 

Para saber más

Estudia Maestría en Misionología, Universidad Intercontinental. Disponible en https://www.uic.mx/posgrados/cultura-desarrollo-humano/maestria-en-misionologia/

Conoce Misioneros de Guadalupe. Disponible en https://www.misionerosdeguadalupe.org/



* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional

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