Ciencias Sociales

Escrito por: Jesús Cabrera
Docente de la Licenciatura en Comunicación Digital
septiembre 23, 2019

Lewis Carroll es mundialmente conocido por sus cuentos “Alicia en el país de las Maravillas” y “Alicia detrás del espejo”. Sin embargo, pocos conocen la faceta de fotógrafo de Charles Lutwige Dogson —su nombre real—. Quienes la conocen optan por estudiar su extraña relación con Alicia Liddell, la niña que inspiró sus inmortales cuentos y a quien fotografió en numerosas ocasiones.

Hoy me referiré a su técnica y al complejo sistema que utilizó para hacer sus fotografías. También hablaré de la opinión de Brassaï, el extraordinario fotógrafo húngaro.

Carroll y Alicia

Las conjeturas sobre la que puede parecer una dudosa amistad entre Carroll y Alicia son para otro foro. Porque ya se ha escrito mucho acerca de ello. Pero además estudios más serios concluyen que nada seguro puede decirse sobre esa relación. A lo más, puede afirmarse que la fotografía de niñas era un tema recurrente de Carroll.

Influencias de Carroll

Sobre el trabajo como fotógrafo de Dogson, se sabe que fue influenciado por dos colegas suyos de Oxford. Uno de ellos fue el mismo Oscar Gustav Rejlander, quien pasó a la historia como pionero del fotomontaje. La obra de Rejlander se realizó apenas unos 30 años después de iniciada la fotografía.

Carroll y el colodión

Carroll debió de aprender de Rejlander la complicada técnica fotográfica conocida como Colodión húmedo. Surgida en 1850, consistía en sensibilizar una placa de vidrio negro derramando sobre él la sustancia llamada colodión. La antigua técnica tenía la complejidad de que las placas secas no servían. Por ello, había que hacer la toma con la placa aún húmeda, dando por resultado tiempos de exposición de varios segundos.

Eso significa que Carroll trabajó en una época en la que ser fotógrafo exigía dominio de la física y de la química. Y es que implicaba un alto conocimiento de los materiales que apenas estaban desarrollándose.

Alicia frente a la lente

En las tomas logradas por Carroll, Alicia aparece de niña y hasta la edad de 17 años, cerca de 1886. Después, sólo le pidió permiso para publicar el facsímil de “Alicia en el País de las maravillas”, dirigiéndose a ella en una extensa carta como Sra. Hargreaves, pues ya se había casado.

http://asri.eumed.net/4/fotografias-lewis-carroll-victoria-sorochinski.pdf

En el cuento, Alicia es una niña muy curiosa que conoce a personajes extraños y vive todo tipo de aventuras. En cambio, las tomas de Carroll muestran a una niña con expresión casi adulta. Aparece estática y con cierto dejo de desgana y cansancio, lo que seguramente se debía a los largos tiempos de exposición. Por lo dicho, el mundo de Alicia Liddell parecía muy diferente del que narra el cuento. Pero hay otra opinión.

Carroll, Alicia y Brassaï

Un fotógrafo de la estatura de Brassaï entendió que las aventuras de Alicia eran una especie de metáfora de lo que sucede en la fotografía. El medio fotográfico también se encontraba lleno de paradojas, las cuales están representadas en el cuento: la detención del tiempo, la presencia de lo ausente, la ausencia de lo presente, los cambios de tamaño y las imágenes “detrás del espejo”.

Con esta opinión, puede concluirse que, en la obra fotográfica y la literaria, Liddell fue, hasta el fin de sus días, Alicia en el país de las maravillas.

Para saber más

Licenciatura en Comunicación Digital, Universidad Intercontinental. Disponible en https://www.uic.mx/licenciaturas/division-ciencias-sociales/comunicacion/

 

 



* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional

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