Academia
Autor UIC

Escrito por: Juan Pablo Brand Barajas
Docente de la Licenciatura en Psicología
diciembre 8, 2018

Para muchos la cercanía de la Nochebuena seca su semblante y los ojos no cesan de humedecerse. Una dolorosa fuerza amenaza con estallarles en el pecho y todo comienza a pintarse de azul. Se trata de la tristeza navideña, un mal que a muchos aqueja.

El viento de la nostalgia abre las puertas de las fiestas decembrinas y conforme crecemos sumamos pérdidas de seres amados que, como fantasmas de navidades pasadas, se pasean entre la memoria personal y familiar.

Sonreímos, celebramos y en un instante nos vemos sorprendidos por una lágrima al ver la silla vacía de los abuelos, la ausencia de las miradas cómplices de nuestros padres, las bromas de los amigos que ya no están o escuchando la vocecita del hijo que no logró crecer.

Son frecuentes las ocasiones en que no sabemos qué hacer o qué decirle a una persona en duelo o deprimida. Clare Ansberry (2017) recomienda algunas acciones que nos ayudarán esta Navidad y Año Nuevo a obsequiarles a nuestros seres queridos la fuerza de la presencia, la luz de la mirada, la música de la voz, el encanto de una sonrisa y, sobre todo, el calor que derrita la fría y triste Navidad

1. Sé personal

Ponte en contacto en persona o por teléfono, en lugar de hacerlo en línea. Si bien las redes sociales han abierto más canales para expresar pesar y ofrecer condolencias, no es lo mismo que una conexión personal.

Esto también aplica para toda comunicación con personas queridas que sabemos están deprimidas. Nada como una voz o una mirada de alguien que sabemos cercano para que cualquier tristeza se apacigüe.

2. Sé específico

En lugar de decir “Avísame si necesitas algo”, ofrécete a poner luces, tarjetas de dirección, llevar un árbol, hornear galletas o llevar a los niños a comprar algo.

En muchas ocasiones, hacemos ofrecimientos muy difusos, y si algo se le dificulta a las personas deprimidas, es reconocer lo que necesitan. Es mejor correr el riesgo de no ser atinados en nuestra propuesta que no proponer nada.

3. Sé inclusivo

Invita a quienes estén en duelo a una excursión o reunión de vacaciones (considera que es posible que desee evitar el uso la palabra “fiesta”); si no están de acuerdo, siempre pueden decir que no, pero es posible que deseen convivir con otros.

Sucede que al estar en ambiente festivo, nos resistimos a que los demás nos disminuyan el entusiasmo; sin embargo, lo importante es cambiar la forma de pensamiento y ayudar a alguien que la pasa mal, lo cual puede ser más gratificante que la reunión misma.

4. Sé flexible

Comprende que los planes pueden cambiar en el último minuto si alguien se siente abrumado por desencadenantes inesperados de la pena y no pueden hacer una cena o una excursión.

Esto implica calmar nuestro furor por mejorar las cosas. Un episodio depresivo o un duelo  llevan su tiempo y todos tenemos derecho a vivirlo al ritmo que requerimos para su elaboración. La ayuda no puede ser una imposición y sólo quien está experimentando el dolor, tiene su medida.

5. Sé perseverante

Recuerda las pérdidas no sólo en las celebraciones navideñas, sino en fechas importantes durante todo el año.

Por ejemplo, envía notas en los cumpleaños y aniversarios en las que hables de lo mucho que echas de menos a la persona que murió.

Menciona su nombre, las personas y las familias no quieren que sus seres queridos sean olvidados.

 

 

 

Para saber más:

Clare Ansberry, “A Blue Christmas: Dealing With Loss During the Holidays”, The Wall Street Journal”, 2017. Disponible en: https://www.wsj.com/articles/a-blue-christmas-dealing-with-loss-during-the-holidays-1512493201

Charles Dickens, Cuento de Navidad, 1971, Biblioteca Salvat: España.

 

 

* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional