Escrito por: Angelica Monrroy

noviembre 22, 2021

El lunes 22 de noviembre se efectuó el 2do conversatorio Diálogo con el no-creyente organizado por el Instituto Intercontinental de Misionología UIC  (IIM) y la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana (AMIESIC), Vocalía del Diálogo, Fe, Ciencia y Cultura, que en esta ocasión abordó el tema “Esperanza, solidaridad y sentido en la opción de vida creyente en el mundo contemporáneo. Diálogo con el cristianismo”.

De ese modo, fungieron como ponentes el padre José Eduardo Rojas Sarubbi (CEM), el padre José Alberto Hernández Ibáñez (director de la Licenciatura en Teología UIC), el padre Desiré Afana (CICM) y el maestro Alejandro Gabriel Emiliano Flores (UCLG).

La dinámica giró en torno de cuatro preguntas las cuales respondieron los participantes: 1. En la Iglesia católica, ¿con qué finalidad se entiende el diálogo con el no creyente? 2. ¿Qué fundamentos guían al catolicismo en el diálogo con el no creyente? 3. Desde la opción misionera de la Iglesia, ¿qué posibilidad hay de construir un espacio común entre el creyente católico y el no creyente? y 4. ¿Cómo afrontar el fenómeno creciente de la increencia?

Entre otras interesantes ideas, los ponentes señalaron la importancia de convencer con la propia vida, que todo hombre tiene necesidad de encontrar a Dios y la Iglesia ha entendido que el diálogo es “un encuentro de miradas” y busca un humanismo “humanizante”. El no creyente es un ser humano que tiene una historia, una cosmovisión que le es propia.

Asimismo, se advirtió que en la carta encíclica Fratelli tutti se plantea una sana apertura que beneficia a todos. El medio es la propia antropología, todo hombre es capaz de conocer a Dios y la Iglesia no debe subestimar esto, debe volverse al altar de Dios para mostrar a Dios y generar nuevos areópagos. Además, se comentó que la fe no está peleada con la razón y que debe haber una cultura del encuentro. Para la Iglesia no hay opción, su naturaleza es la misión la cual debe ir más ad intra, hacia el interior de la persona. El primer eje es la evangelización en la multiculturalidad; el segundo, es el acompañamiento con y hacia la comunidad migrante y el tercero es responder a la opción religiosa del amor a Dios.

Por otra parte se requiere de actitudes como la honestidad, el respeto, la confianza en el otro y el compromiso para que lo que se platica en el diálogo se traduzca en acción. Debe tenerse tolerancia, empatía, solidaridad y dar nuestro testimonio al no creyente. Sólo el lenguaje de la Cruz es el que vuelve a llamar la atención, tendremos que practicar la reconciliación y el lenguaje debe ser de esperanza.

El mundo actual se caracteriza por una laicidad que hace creer al hombre que es su propio principio y fin, concluyeron.

El doctor Ramiro Gómez Arzapalo fue el moderador.

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