Al principio parece inofensivo lo fit: comer sano, contar calorías, registrar cada entrenamiento, seguir perfiles fitness, buscar la mejor versión de uno mismo. Y entre estudiantes universitarios esto se puede ver como disciplina, motivación o autocuidado. Pero, detrás de estas prácticas, que se normalizan en redes sociales y refuerzan tendencias estéticas aspiracionales, existe un riesgo que pocas veces se reconoce a tiempo.
La Organización Mundial de la Salud advierte desde hace años que los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) están entre los problemas de salud mental más subestimados entre los jóvenes.
Si bien éstos no se desarrollan por una sola causa, existen patrones que se disfrazan de bienestar que pueden detonarlos: obsesión por lo “fit”, control rígido del cuerpo, culpa al comer, comparación social constante y necesidad de validación digital.
Durante la vida universitaria, debido a los cambios emocionales y a la presión por la imagen pública, se trata de factores que se intensifican.
Si bien la universidad es un motor para crecer, también es un espejo en el que ciertas inseguridades se amplifican. Por ello, hablar de esta problemática es urgente.
Desorden alimenticio y cultura fit, una relación silenciosa
Un desorden alimenticio no siempre inicia con síntomas extremos. Muchas veces comienza con objetivos “saludables” que se vuelven territorio de obsesión. El cuerpo se convierte en proyecto, en enemigo o medidor de valor personal.
En redes sociales, la narrativa fit suele mostrarse como la fórmula del éxito: constancia, dieta controlada, fuerza mental. Sin embargo, instituciones como la Asociación Americana de Psicología han alertado que estas prácticas pueden escalar hacia conductas de riesgo cuando se mezclan con baja autoestima, comparación social excesiva y consumo constante de contenido corporalmente idealizado.
Es decir, lo que antes era un estilo de vida, se puede transformar en un sistema rígido donde cada alimento se evalúa moralmente, cada entrenamiento se vive como un castigo y cada foto se somete al escrutinio del antes y después. La línea es delgada, invisible y fácil de cruzar.
Signos tempranos que no deben ignorarse
Aunque sólo los profesionales de la salud pueden diagnosticar un TCA, existen señales de alerta comunes que requieren atención:
- Culpa o ansiedad intensa al comer ciertos alimentos.
- Ejercicio excesivo como compensación.
- Evitar comidas con amigos o poner pretextos para no comer en público.
- Pensamientos intrusivos constantes sobre peso, grasa o forma corporal.
- Comparación compulsiva con influencers o cuerpos aspiracionales.
- Necesidad de controlar cada aspecto de la alimentación.
Estas señales no siempre se reconocen porque culturalmente las confundimos con fuerza de voluntad o compromiso fit; pero quienes estudian temas de salud, psicología, educación o comunicación saben que se trata de narrativas que pueden tener consecuencias profundas.
La UIC como espacio para comprender, prevenir y transformar
La UIC promueve el bienestar integral, al tiempo que forma profesionales que comprenden críticamente fenómenos sociales como lo fit. Desde la Psicología hasta la Nutrición, la Comunicación, la Educación y las áreas de Ciencias de la Salud, los estudiantes exploran cómo la cultura digital, la presión estética y la salud mental impactan directamente en la vida universitaria.
Es un tema importa porque afecta a nuestras comunidades, amistades, salones y familias, por lo que, hablar de ello, es un acto de responsabilidad social, un compromiso con la dignidad humana y una oportunidad para generar futuros profesionales sensibles, éticos y preparados para intervenir donde otros no saben cómo hacerlo.
Convertir el conocimiento en impacto es parte del espíritu UIC: observar, comprender, prevenir y acompañar. Éste es el tipo de liderazgo que transforma vidas.
Si te interesa este tema y si quieres profundizar en salud mental, bienestar, comunicación responsable, nutrición o intervención comunitaria, la Universidad Intercontinental (UIC) tiene programas académicos diseñados para formar profesionales capaces de detectar riesgos, promover hábitos saludables y generar impacto en la sociedad.
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Para saber más
Clínica Universitaria de Psicoterapia Psicoanalítica e Intervención Educativa, CUPPIE

