Diagnóstico de autismo y su impacto en los padres

Autor UIC

Escrito por: Fernando Fernández Castro

Licenciatura en Psicología

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Recibir el diagnóstico de autismo en un hijo no es un hecho aislado ni sólo clínico. El diagnóstico de autismo irrumpe en la vida familiar como un acontecimiento que reorganiza expectativas, emociones y maneras de comprender al niño y su desarrollo. Con frecuencia, llega después de un largo recorrido, entre consultas y evaluaciones, a fin de poner nombre a lo que desconcierta.

Para muchos padres, el diagnóstico de autismo da alivio, al ofrecer una explicación y abrir rutas de acompañamiento. Al mismo tiempo, también puede generar angustia, culpa o temor frente al futuro. Entre el alivio y la incertidumbre aparece un desafío central: evitar que el diagnóstico se convierta en una definición totalizante que reduzca al niño a una categoría clínica.

Sostener una mirada que incluya el diagnóstico sin que lo abarque todo permite preservar la singularidad del hijo, su modo propio de vincularse y su lugar como sujeto en construcción. En este punto, el acompañamiento profesional resulta decisivo para que el diagnóstico sea una referencia y no un límite.

Diagnóstico de autismo y el lugar de los padres

El abordaje del autismo no puede pensarse de manera aislada ni centrado en el niño. El diagnóstico atraviesa a toda la familia y transforma cómo miran, nombran y se vinculan los padres con su hijo. Por ello, el trabajo terapéutico con los padres no es un complemento opcional, sino un eje estructural del proceso clínico.

Se trata de un enfoque que dialoga con propuestas de acompañamiento respetuoso a niñas y niños autistas, donde el trabajo clínico incluye a las familias como parte activa del proceso terapéutico.

Incluirlos implica reconocerlos como sujetos, no sólo como cuidadores. Supone abrir un espacio donde es posible hablar de lo que les ocurre, de sus expectativas, de las dudas, del dolor y de las transformaciones que el diagnóstico produce en su mundo interno.

Este trabajo terapéutico habilita la revisión de lecturas rígidas y permite construir nuevas formas de comprender al hijo más allá de una etiqueta.

Cuando el diagnóstico lo explica todo

En algunos casos, el diagnóstico corre el riesgo de convertirse en una explicación cerrada; en la que cada gesto, dificultad o conducta del niño se lee exclusivamente desde el trastorno, lo cual limita la posibilidad de encuentro y empobrece el vínculo.

Cabe resaltar que el trabajo clínico con padres genera ciertas preguntas, ¿qué lugar ocupa el niño en la historia familiar?, ¿qué expectativas estaban en juego antes del diagnóstico?, ¿qué miedos se activaron a partir de ese momento? Cuestionarse permite que el diagnóstico no sea el único organizador de la relación.

La implicación parental y sus efectos en el niño

Con frecuencia, la demanda de los padres se centra en los avances del niño. La propuesta de un espacio terapéutico para ellos puede generar resistencia; sobre todo, cuando no se solicitó. Sin embargo, la experiencia clínica muestra que, cuando los padres logran sostener este espacio, se producen movimientos subjetivos relevantes.

El trabajo con los padres no busca negar el diagnóstico ni minimizar las dificultades reales asociadas al autismo. Al contrario, permite que el diagnóstico conviva con una mirada más amplia. Cuando los adultos logran moverse del lugar donde “todo está explicado”, es posible reconocer al niño de otra manera. Es un cambio que afecta la manera como los niños se vinculan, participan y abren al lazo social.

Si estás considerando iniciar un proceso terapéutico para tu hijo, debes saber que el acompañamiento te incluye. Contar con un espacio propio de escucha te sostiene e impacta en el bienestar del niño.

El acompañamiento a las familias en el CUAI

En el Centro Universitario de Atención a la Infancia (CUAI) el trabajo con niños en condición de autismo se concibe en articulación con sus familias. El abordaje clínico parte de la idea de que el tratamiento se construye en red y de que los padres forman parte activa de ese entramado.

El CUAI ofrece espacios diferenciados y sostenidos en el tiempo tanto para los niños como para los padres, entendiendo que cada uno necesita un lugar propio de escucha y acompañamiento.

Es una perspectiva que permite trabajar respetuosamente con los procesos subjetivos, sin reducir la intervención a la corrección de conductas o la aplicación de técnicas estandarizadas.

Para quienes ya se forman o trabajan en el ámbito clínico o educativo, este enfoque ofrece una mirada integral sobre el autismo, donde el trabajo con la familia es inseparable del trabajo con el niño.

Una apuesta ética por la subjetividad

Apostar por el trabajo con padres es apostar por una clínica del autismo más humana y comprometida. Reconoce que el sufrimiento psíquico no se localiza en un solo lugar y que el tratamiento no ocurre únicamente en el espacio terapéutico con el niño, sino también allí donde los padres pueden pensar, elaborar y resignificar su experiencia.

Cuando los padres encuentran un lugar para implicarse, el niño deja de ser el portador de un diagnóstico y se le reconoce como sujeto. En ese movimiento se abren posibilidades para el vínculo, el desarrollo y la convivencia. Esta forma de trabajo dialoga con los valores educativos de la Universidad Intercontinental (UIC), que promueven una formación integral, ética y centrada en la persona.

Conocer cómo la UIC articula la atención clínica, la formación profesional y el acompañamiento a las familias es un primer paso si buscas orientación o deseas profundizar en este campo.

Preguntas frecuentes sobre el diagnóstico de autismo y los padres

¿El diagnóstico de autismo define completamente al niño?
No. El diagnóstico orienta, pero no agota la singularidad del niño ni su historia subjetiva.

¿Por qué es importante el trabajo terapéutico con padres?
Porque el diagnóstico impacta en toda la familia y la posición de los padres influye directamente en el desarrollo del niño.

¿El acompañamiento a padres reemplaza la terapia del niño?
No. Son espacios complementarios que se articulan dentro de un mismo proceso.

¿Qué beneficios tiene incluir a la familia en el tratamiento?
Favorece vínculos más abiertos, reduce lecturas rígidas y amplía las posibilidades de desarrollo y convivencia.

Para saber más

Doctorado en Psicoanálisis

Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica




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