En 2026, la inseguridad en México es, todavía, uno de los principales desafíos estructurales del Estado. Más allá de las cifras de homicidios o delitos de alto impacto, el fenómeno refleja una crisis vinculada con la gobernanza, la debilidad institucional y la inserción del país en dinámicas criminales transnacionales.
Desde la perspectiva de las relaciones internacionales, la inseguridad no debe entenderse sólo como un problema doméstico. Está conectada con factores externos como el mercado internacional de drogas, el tráfico ilícito de armas provenientes de Estados Unidos y las dinámicas económicas globales que sostienen economías ilícitas.
Analizar esta problemática exige trascender la coyuntura mediática y examinar las estructuras que permiten la persistencia del fenómeno.
Inseguridad en México en 2026, panorama y continuidad
De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, aunque en los últimos años se han observado variaciones en los índices de homicidio doloso, México mantiene niveles de violencia superiores al promedio regional.
La administración encabezada por Claudia Sheinbaum ha reforzado la estrategia centrada en la Guardia Nacional y la coordinación interinstitucional. Sin embargo, las disputas territoriales entre organizaciones criminales y la expansión de delitos como la extorsión evidencian que la problemática se ha diversificado.
La fragmentación de los grupos delictivos ha intensificado la competencia por el control territorial, lo que incrementa el conflicto en diversas regiones del país. Esto confirma que la violencia no es un fenómeno coyuntural, sino estructural.
Estado, soberanía y crimen transnacional
Desde el enfoque realista, el Estado tiene como función garantizar la seguridad y el monopolio legítimo de la fuerza. La presencia de actores armados no estatales que disputan territorios cuestiona la capacidad estatal para ejercer plena soberanía.
Por otra parte, la teoría de la interdependencia compleja permite comprender que la inseguridad en México está vinculada con factores externos: la demanda de drogas en Estados Unidos, el flujo ilícito de armas y las redes financieras internacionales que facilitan el lavado de dinero.
El enfoque de seguridad humana amplía el análisis al considerar el impacto de la violencia en el desarrollo económico, la calidad de vida y la percepción ciudadana.
Si te interesa comprender de qué manera los fenómenos internos se articulan con dinámicas internacionales, este caso es un claro ejemplo de interconexión entre política doméstica y estructura global.
Implicaciones internacionales y gobernanza
La inseguridad en México tiene repercusiones que trascienden sus fronteras. Afecta relaciones diplomáticas, acuerdos de cooperación en seguridad y percepciones de riesgo para la inversión extranjera.
Hoy en día, los desafíos de seguridad requieren respuestas multidimensionales. La cooperación internacional, el fortalecimiento institucional y la reconstrucción del Estado de derecho se vuelven condiciones necesarias para modificar el escenario estructural.
Más que reducir cifras de corto plazo, el reto consiste en recuperar legitimidad institucional y generar condiciones sostenibles de estabilidad.
El estudio de estas dinámicas forma parte del análisis en nuestra Licenciatura en Relaciones Comerciales Internacionales, donde se examinan los vínculos entre política, economía y seguridad internacional.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la inseguridad en México se considera un problema estructural?
Porque está vinculada con debilidad institucional, economías ilícitas y dinámicas transnacionales persistentes.
¿Cómo influye Estados Unidos en este fenómeno?
Por medio de la demanda de drogas y el flujo ilícito de armas que impactan el entorno de seguridad mexicano.
¿Tiene implicaciones internacionales?
Sí. Afecta cooperación bilateral, inversión extranjera y percepción global de estabilidad.
Para saber más
Maestría en Dirección Estratégica y Gestión de la Innovación

