Silao, Guanajuato, 31 de enero. La Universidad Intercontinental (UIC) participó en la edición 43 de la Marcha al Cubilete, organizada por la agrupación Testimonio y Esperanza (TyE), que este año rompió récord al congregar a cerca de 70 mil jóvenes en el Cerro del Cubilete, en el marco del centenario de la Cristiada.
La ceremonia fue encabezada por el Nuncio Apostólico del Vaticano en México, monseñor Joseph Spitieri, quien destacó que la juventud mexicana fortalece la esperanza en un país más fraterno, justo y solidario, y subrayó la importancia de aprender de los errores del pasado para no repetirlos.
De manera particular, diez integrantes de la Universidad Intercontinental, dos alumnos, una exalumna, tres colaboradores administrativos y tres participantes externos, junto con los Misioneros de Guadalupe, vivieron esta experiencia como un auténtico reto personal y comunitario. La caminata representó un desafío físico exigente que puso a prueba el cuerpo, pero que al mismo tiempo fortaleció el espíritu.
Al final del recorrido, entre cansancio, sonrisas y abrazos, quedó un profundo sentimiento de agradecimiento por llegar, por caminar juntos y por recordar que la fe no solo se proclama, sino que también se vive paso a paso.
La Marcha Juvenil al Cubilete no fue únicamente un acto de devoción, sino un testimonio público de que la juventud mexicana mantiene viva la llama de la espiritualidad y la esperanza. En medio de un contexto de incertidumbre, este encuentro se convirtió en un signo luminoso para la Iglesia, confirmando que sigue viva, en camino y sostenida por sus jóvenes.
La presencia de la comunidad UIC en esta jornada nacional reafirma el principio de inspiración cristiana que distingue a la institución, al promover entre sus estudiantes una formación integral sustentada en la fe, el testimonio y el compromiso con la construcción de la paz y el bien común.
Durante la marcha, líderes eclesiales y civiles coincidieron en que el combate a la violencia es una responsabilidad compartida entre todos los sectores de la sociedad. El peregrinar estuvo acompañado por el rezo del rosario, cantos y mensajes de esperanza, en los que los jóvenes expresaron que la fe se testimonia, la esperanza se construye y la paz comienza en la familia.

