Nutrición y salud mental, cómo la alimentación influye en la prevención de la depresión

Autor UIC

Escrito por: Luz Alejandra Lagunas García

Licenciatura en Nutrición

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La nutrición y la salud mental mantienen una relación cercana relevante en la investigación científica; en especial, al abordar la depresión. Cada 13 de enero, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión invita a ampliar la mirada sobre los factores que influyen en este trastorno, integrando no sólo dimensiones emocionales y psicológicas, sino también aspectos fisiológicos y conductuales que impactan directamente en el bienestar.

En este contexto, la alimentación emerge como un componente modificable con potencial preventivo y terapéutico. La evidencia científica acumulada en los últimos años respalda que determinados patrones dietéticos y nutrimentos específicos influyen en procesos biológicos asociados al estado de ánimo, la inflamación sistémica y la función cerebral. Así, la nutrición deja de ser un elemento periférico para convertirse en un apoyo complementario relevante en el manejo integral de la depresión.

Nutrición y salud mental en la prevención de la depresión

La nutrición y la salud mental se vinculan gracias a diversos mecanismos biológicos. Algunos estudios observacionales y ensayos clínicos han demostrado que ciertos patrones de alimentación se asocian con una menor prevalencia de síntomas depresivos y con un mejor estado emocional general.

Entre los modelos dietéticos más estudiados se encuentran la dieta mediterránea y el enfoque DASH. Ambos promueven el consumo habitual de frutas, verduras, leguminosas, granos enteros, pescado, aceite de oliva y otras grasas insaturadas. Estas pautas alimentarias aportan compuestos antioxidantes, fibra y ácidos grasos esenciales que participan en la regulación de procesos inflamatorios y metabólicos relacionados con la depresión.

De manera consistente, las personas con mayor adherencia a estos patrones dietéticos presentan menor riesgo de desarrollar depresión, así como una mejor respuesta a tratamientos convencionales cuando la alimentación se integra como parte del abordaje terapéutico.

Inflamación, eje intestino-cerebro y estado de ánimo

Uno de los vínculos más estudiados entre alimentación y salud mental es la relación entre inflamación crónica de bajo grado y depresión. Dietas ricas en azúcares refinados, grasas trans y productos ultraprocesados favorecen respuestas inflamatorias que afectan la función neuronal y la neurotransmisión.

En contraste, los planes de alimentación ricos en antioxidantes, grasas saludables y fibra dietética contribuyen a modular estos procesos inflamatorios. Además, la alimentación influye directamente en la composición de la microbiota intestinal, la cual desempeña un papel relevante en la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro.

El eje intestino-cerebro participa en la síntesis y regulación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, fundamentales para la estabilidad del estado de ánimo. El consumo de alimentos prebióticos y una dieta variada favorecen una microbiota más diversa y funcional, lo que se ha asociado con menor severidad de síntomas depresivos.

Nutrimentos clave asociados a la salud mental

En el enfoque nutrición-salud mental se han estudiado algunos nutrimentos por su papel en la función cerebral y emocional. Entre los más relevantes tenemos:

  • Ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA): ensayos clínicos y metaanálisis indican que su consumo puede contribuir a la reducción de síntomas depresivos; sobre todo, en personas con procesos inflamatorios asociados.
  • Vitaminas del complejo B: el folato y la vitamina B12 participan en la síntesis de neurotransmisores y en el metabolismo cerebral. Su deficiencia se ha relacionado con mayor riesgo de depresión.
  • Minerales y vitamina D: magnesio, zinc y vitamina D intervienen en la regulación neurológica y en la respuesta al estrés, con evidencia que los asocia a menor prevalencia de síntomas depresivos cuando se mantienen en niveles adecuados.

La identificación oportuna de deficiencias nutrimentales permite orientar estrategias de intervención personalizadas que complementan otros tratamientos en salud mental.

Estrategias prácticas desde la alimentación

La integración de la nutrición en el cuidado de la salud mental no requiere cambios drásticos, sino acciones sostenidas y realistas. Éstas son algunas estrategias prácticas y útiles para ti:

  • Priorizar alimentos con efecto antiinflamatorio, como aceite de oliva, nueces, semillas, pescado y vegetales frescos.
  • Reducir el consumo de productos ultraprocesados y azúcares refinados, pues se asocian con mayor riesgo de depresión.
  • Aumentar la ingesta de fibra y micronutrimentos, lo cual favorece una microbiota intestinal equilibrada.
  • Evaluar la necesidad de acompañamiento nutricional personalizado; para detectar deficiencias de vitaminas del complejo B, vitamina D, hierro o zinc, y orientar la suplementación cuando sea pertinente.

Estas acciones, sostenidas en el tiempo, contribuyen a mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida; más, cuando se integran a un abordaje multidisciplinario.

La relación entre nutrición y salud mental pone de manifiesto la importancia de formar profesionales que comprenden la alimentación desde una perspectiva integral. En la Universidad Intercontinental, los programas del área de la salud promueven una formación sólida que articula ciencia, prevención y compromiso social, preparando a futuros nutriólogos para intervenir de manera ética y basada en evidencia en problemáticas complejas como la depresión.

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Para saber más

Clerici, L., Bottari, D. y Bottari, B. (2025). Gut microbiome, diet and depression. Current Nutrition Reports, 14, 30.

Grajek, M., Krupa-Kotara, K., Białek-Dratwa, A., et al. (2022). Nutrition and mental health. Frontiers in Nutrition, 9.

Merino, M., Clemente, V., Ruisoto, P., Jimenez, M., Ramos, D., Martínez, I., Rubio. A, Navarro, E., Tornero, J. (2024). Nutritional modulation of the gut–brain axis. Metabolites, 14 (10), 549.

Montgomery, L., McNulty, H., Ward, M., Gordon, S., Clements, M., Hoey, L. y Hughes, C. (2024). Impact of nutrition intervention on mental health outcomes. Proceedings, 91 (1), 324.

Staudacher, H., Teasdale, S., Cowan, C., Opie, R., Jacka, F. y Rocks, T.  (2025). Diet interventions for depression. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 59 (2), 115-127.

Tavakoly, R., Moosburner, A., Anheyer, D. y Cramer, H. (2025). Dietary patterns and depressive disorders. Nutrients, 17 (3), 563.

Zhang, D., Li, C., Tian, X., Miao, G., Shi, W., Lu, H., Qu, Y., Cai, M., Tang, Y., Shen, H. y Gao, B. (2025). Evidence map of nutrient interventions for major depression. Systematic Reviews, 14, 124.

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