El martes 3 de febrero, organizado por la Dirección Académica de la Licenciatura en Traducción, Localización e Interpretación, tuvo lugar en el auditorio Teilhard de Chardin el conversatorio con la traductora e intérprete profesional Lilia Rubio, así como la firma de autógrafos de su libro Mi voz.
Durante la charla dirigida a los estudiantes de Traducción, la periodista y escritora Lilia Rubio profundizó no solo en el contenido de su libro Mi voz, sino también en el proceso intelectual y ético que implica escribir una obra autobiográfica con rigor y coherencia narrativa.
Rubio recordó que, a lo largo de su carrera periodística, tuvo la oportunidad de cubrir hechos de alcance global, como la apertura de plantas industriales de grandes empresas dedicadas a la producción de harina de maíz y frituras, entre ellas Guma, que inauguró una de sus plantas en Shanghái, China, alrededor de los años 2012 y 2018. Estos eventos, explicó, exigen una reconstrucción precisa de datos, fechas y hechos relevantes, una práctica que trasladó —con matices— a la escritura de su libro.
“La escritura también tiene su ‘talacha’”, señaló, refiriéndose al trabajo minucioso que implica estructurar un texto. Comparó el proceso con la construcción de un esqueleto que luego se va llenando de “carnita”, siempre con extremo cuidado. En ese sentido, subrayó la importancia de leer constantemente y mantener una secuencia lógica, ya que, como advirtió, no se puede narrar en un capítulo algo que aún no ha sucedido en el anterior. “Ni el futurismo ni la profecía justifican romper la línea temporal”, comentó.
Uno de los aprendizajes más profundos que influyeron en Mi voz proviene de su familia, marcada por una larga tradición dentro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Aunque Rubio aclaró que actualmente no practica ninguna religión, se definió como mormona de origen y reiteró su respeto por todas las creencias.
Explicó que esta religión surgió en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX, en un contexto de intensa migración y convulsión religiosa, particularmente en zonas como Vermont, Nueva York e Illinois. Según la tradición mormona, Joseph Smith recibió una revelación divina que dio origen a la Iglesia, cuyos primeros miembros emigraron al oeste para huir de la persecución religiosa, fundando posteriormente el estado de Utah.
Rubio reconoció que, para la escritura de Mi voz, recurrió ampliamente a este acervo familiar, apoyándose en el trabajo de su hermana Virginia y su sobrina Belinda, quienes han llevado a cabo una labor monumental de investigación genealógica. “No solo tenían nombres, sino datos, historias y contextos que enriquecieron profundamente el libro”, afirmó.
De este modo, Mi voz se consolida como una obra que combina memoria personal, disciplina narrativa y reflexión histórica, sin pretender ser una crónica periodística, pero sí un testimonio cuidadosamente construido desde la experiencia, la observación y el respeto por la verdad familiar.
Cabe mencionar que, antes de dedicarse de lleno a interpretar, fue actriz de teatro político y periodista en casi toda América Latina, lo cual narra con detalle en su libro Mi voz.

