La atención plena aparece con frecuencia cuando la vida, el trabajo o la escuela parecen rebasar nuestros recursos emocionales y mentales. Tal vez te has descubierto pensando de manera constante en el futuro, repasando conversaciones pasadas o realizando actividades en automático sin registrar realmente lo que sucede. Incluso, es posible que tu mente no se detenga, aun cuando tu cuerpo pide descanso.
En la vida cotidiana, muchas personas sienten que están atrapadas en una lista interminable de pendientes. El tiempo avanza con rapidez y, al mismo tiempo, surge la sensación de no haberlo aprovechado. Frente a este escenario, la atención plena ofrece una vía concreta para recuperar enfoque, equilibrio y presencia; no como una moda, sino como una habilidad que se puede entrenar con respaldo científico.
Diversos estudios han mostrado que la mente divaga mucho más de lo que solemos imaginar. Una investigación de Killingsworth y Gilbert (2010), que se llevó a cabo con más de dos mil personas, reveló que, aproximadamente, el 47 por ciento del día se pasa pensando en algo distinto a lo que se está haciendo. Esta desconexión frecuente se asocia con menor bienestar emocional, mayor estrés y fatiga mental, además de errores y respuestas impulsivas.
Atención plena y su impacto en la vida diaria
La atención plena, conocida como mindfulness, se define como la capacidad de entrenar la mente para estar en el momento presente, observando la experiencia interna y externa sin juzgarla (Kabat-Zinn, 2003). A diferencia de lo que se suele pensar, no busca “relajar” ni vaciar la mente, sino fortalecer la habilidad de regresar al presente cada vez que la atención se dispersa.
Este entrenamiento mental se parece al proceso de adquirir cualquier otra habilidad. Al igual que aprender un deporte o desarrollar fuerza física, la atención plena requiere práctica constante. Al inicio puede parecer difícil, pero con el tiempo se vuelve más accesible y natural. Lo importante es comprender que no se trata de hacerlo “perfecto”, sino de sostener el intento con amabilidad.
Para qué sirve la atención plena en momentos de saturación
De acuerdo con Tang, Hölzel y Posner (2015), la práctica regular de atención plena contribuye de manera
directa a:
- Reducir el estrés y la sensación de estar sobrepasado.
- Mejorar la concentración y la capacidad de mantener la atención.
- Incrementar la regulación emocional, favoreciendo respuestas más conscientes.
- Fortalecer funciones ejecutivas como planear, organizar y decidir.
- Interrumpir el modo automático, promoviendo una vida más consciente.
Además, investigaciones en neurociencia han mostrado que prácticas breves, como la observación de la respiración o el escaneo corporal, generan cambios medibles en regiones cerebrales vinculadas con la atención y la regulación emocional (Hölzel et al., 2011).
De qué manera te ayuda la atención plena cuando todo parece demasiado
Cuando una persona se siente saturada, la mente suele adelantarse al cuerpo. Pensamientos, preocupaciones y exigencias se acumulan, mientras la energía disminuye. En estos momentos, la atención plena permite pausar, aunque sea por unos segundos, y reconocer lo que está ocurriendo antes de que las emociones se intensifiquen.
Este regreso consciente al presente no elimina los problemas, pero sí devuelve un sentido de control interno. Al reconectar con la respiración y el cuerpo, se abre la posibilidad de responder con mayor claridad y no desde el agotamiento.
Tres prácticas sencillas para empezar hoy
1. Respiración consciente (1 minuto).
Inhala lentamente por la nariz y exhala por la boca. Observa el aire entrar y salir. Cada vez que la mente se vaya, regresa a la respiración. Ese acto de volver es el entrenamiento.
2. Escaneo corporal breve.
Dirige la atención a hombros, mandíbula, manos y abdomen. Observa si hay tensión y permite aflojarla de forma intencional. Muchas tensiones pasan desapercibidas hasta que se les da espacio.
3. Actividad cotidiana en modo consciente.
Elige una acción diaria, como tomar café, caminar o lavarte las manos. Presta atención a las sensaciones, aromas y sonidos. Esta práctica ancla la atención al presente incluso en días demandantes.
Sentirse sobrepasado no significa estar fallando. Indica, más bien, que la mente ha permanecido en modo automático durante demasiado tiempo. La atención plena ofrece una manera de detenerse, respirar y recuperar presencia. No busca eliminar distracciones, sino fortalecer la capacidad de regresar, una y otra vez, al aquí y ahora.
Se trata de una habilidad que tiene un impacto directo en el bienestar emocional, la concentración y la vida académica y profesional. Por ello, entrenarla es invertir en salud mental y desempeño integral.
En la Universidad Intercontinental (UIC), el desarrollo humano y el acompañamiento emocional forman parte de una visión educativa integral. Conocer y entrenar habilidades como la atención plena permite a estudiantes y profesionistas afrontar el día a día con claridad, equilibrio y sentido.
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Para saber más
Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica
Postdoctorado en Psicoanálisis Contemporáneo
Clínica Universitaria de Psicoterapia Psicoanalítica e Intervención Educativa, CUPPIE
Creswell, J. (2017). Mindfulness interventions. Annual Review of Psychology, 68, 491-516.
Hölzel, B. Hölzel, B., Lazar, S., Gard, T., Schuman, Z., Vago, D. y Ott, U. (2011). How does mindfulness meditation work? Perspectives on Psychological Science, 6 (6), 537-559.
Kabat, J. (2003). Mindfulness-based interventions in context. Clinical Psychology: Science and Practice, 10 (2), 144-156.
Killingsworth, M. y Gilbert, D. (2010). A wandering mind is an unhappy mind. Science, 330 (6006), 932.
Tang, Y., Hölzel, B. y Posner, M. (2015). The neuroscience of mindfulness meditation. Nature Reviews Neuroscience, 16 (4), 213-225.

