Cada 15 de febrero, el Día Internacional del Cáncer Infantil nos invita a reflexionar sobre los obstáculos que enfrentan niñas, niños y adolescentes diagnosticados con esta enfermedad. Más allá de los avances médicos, la nutrición adquiere un papel central como apoyo para la calidad de vida, el fortalecimiento del organismo y el acompañamiento emocional de las familias durante el proceso.
Esta fecha busca, además de generar conciencia, subrayar la importancia de un enfoque integral del cuidado, donde la alimentación se convierte en un soporte físico y emocional que acompaña cada etapa del tratamiento.
En el contexto del cáncer infantil, la nutrición no es un aspecto secundario. Forma parte del abordaje clínico y humano que permite sostener el bienestar del paciente y contribuir a su desarrollo, incluso en circunstancias complejas.
Nutrición clínica pediátrica y tratamiento oncológico
La quimioterapia, la radioterapia y otros tratamientos médicos provocan efectos secundarios, como pérdida de apetito, náuseas, vómitos, alteraciones del gusto, fatiga y disminución de las defensas. Por ello, la nutrición clínica pediátrica se vuelve fundamental.
Un acompañamiento nutricional adecuado contribuye a:
- Mantener el estado nutricional y prevenir la desnutrición.
- Fortalecer el sistema inmunológico.
- Mejorar la tolerancia a los tratamientos médicos.
- Favorecer una recuperación más eficiente.
- Sostener el crecimiento y desarrollo en etapas clave de la infancia.
Diversas investigaciones señalan que un soporte nutricional oportuno mejora la respuesta al tratamiento y reduce complicaciones durante la estancia hospitalaria.
Alimentos aliados en la nutrición oncológica pediátrica
Si bien cada plan alimentario debe personalizarlo y supervisarlo un profesional de la salud, existen grupos de alimentos que suelen desempeñar un papel muy importante en la nutrición oncológica pediátrica:
- Frutas y verduras, ricas en antioxidantes, como mango, frutos rojos, zanahoria y espinaca.
- Proteínas de alta calidad, como huevo, pollo, pescado, leguminosas y lácteos pasteurizados.
- Cereales integrales, que aportan energía sostenida.
- Grasas saludables, como aguacate, aceite de oliva y nueces molidas, cuando están permitidas según la edad y la condición clínica.
- Hidratación adecuada, con agua simple, sueros orales o bebidas con electrolitos, siempre bajo indicación médica.
El objetivo es asegurar un aporte suficiente de energía, proteínas, vitaminas y nutrimentos inorgánicos que ayuden a mantener la fuerza y el estado general durante el tratamiento.
Si acompañas a una familia que atraviesa este proceso, recuerda que la orientación profesional es clave y que cada recomendación debe adaptarse a las necesidades individuales del paciente.
Alimentación, cuidado y acompañamiento emocional
La alimentación también cumple una función afectiva. Para muchas familias, preparar un platillo preferido, adaptar una receta o compartir un momento alrededor de la mesa es un acto de esperanza y cercanía.
Así que el acompañamiento nutricional debe ser empático, respetuoso y centrarse en el paciente. Detalles como cuidar la presentación de los alimentos, permitir que el niño o niña elija entre opciones adecuadas o establecer un ritual de comida pueden fortalecer la motivación y brindar una sensación de control.
Cuidar el cuerpo, sostener la esperanza
Conmemorar el Día Internacional del Cáncer Infantil implica reconocer la valentía de niñas, niños y familias que enfrentan esta experiencia. La nutrición, lejos de ser un aspecto accesorio, se consolida como una herramienta para fortalecer el cuerpo, acompañar los tratamientos y mejorar la calidad de vida.
Desde la perspectiva formativa de la Universidad Intercontinental, reflexionar sobre la nutrición en contextos de alta vulnerabilidad refuerza el compromiso con una educación orientada al cuidado, la ética y el bienestar integral. Aportar conocimiento en este ámbito es una manera de acompañar con sensibilidad y esperanza.
Preguntas frecuentes sobre nutrición y cáncer infantil
¿La nutrición puede influir en la respuesta al tratamiento?
Sí. Un buen estado nutricional puede mejorar la tolerancia a los tratamientos y reducir complicaciones.
¿Todos los niños con cáncer requieren el mismo plan alimentario?
No. Cada plan debe ser individual y supervisarlo un profesional de la salud.
¿La alimentación también tiene un impacto emocional?
Sí. Compartir alimentos y rutinas puede brindar contención emocional durante el proceso.
Para saber más

