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Escrito por: María Angélica Ramírez G.
Docente de la Licenciatura en Traducción
febrero 4, 2019

Para dar por terminado este bosquejo de teorías contemporáneas de la traducción intercultural, mencionaremos brevemente una que podría parecer fusionar las corrientes referidas en las pasadas entregas.

Ésta surge como parte del poscolonialismo y la posmodernidad latinoamericana, específicamente en Brasil.

De acuerdo con Else Ribeiro, el punto de partida de dicha tendencia traductológica es modificar el estatus de la traducción al de creación o recreación.

Tal proceso implica la descolonización de dos espacios tradicionalmente considerados marginales, que son la traducción misma y la cultura periférica (1998: 172).

La marginalidad de ambas se ha configurado por el hecho de ser evaluadas en relación con el texto y/o la cultura de origen y no por lo que son en sí mismas. En los veinte, comenzó el llamado Movimiento Antropófago, que buscaba la vuelta a lo primitivo

El Movimiento Antropófago buscaba la vuelta a lo primitivo

Su propuesta estaba imbuida por intereses nacionalistas y consistía en absorber y transformar lo extranjero y no negarlo. El “canibalismo”, es decir, la absorción y transformación de la literatura occidental canonizada, obedecía a la perspectiva asimiladora de este movimiento.

En el proceso de transformación del original, los traductores buscaban afirmar su identidad propia y compenetrarla en el texto traducido.

Consecuencia de esto es que la traducción  como proceso de reescritura, contribuía a la afirmación de la identidad cultural del traductor.

En setenta y ochenta, surge en Brasil otra generación de teóricos y traductores que retoman las propuestas de los antropófagos.

Ellos buscan articular los espacios marginales por medio de la traducción, entretejiendo el original con textos brasileños. De esta forma, la traducción es tanto transformación como absorción bilateral (Ribeiro, 1998: 178-182).

El traductor deja huella en la manera como transforma el texto

Sobresale que el traductor deja huella de su creatividad en cómo transforma el texto, ya que en el texto meta puede entremezclar referencias directas a la cultura brasileña con el original, el discurso verbal con el no verbal con intenciones experimentalistas, entre otros.

Dicha ruptura de convenciones confiere un carácter posmoderno a esta corriente, además de la reevaluación y reescritura del pasado que hace, así como lo hicieron décadas antes los canibalistas.

Esa reevaluación y reescritura involucra también a la tradición, ya que en lugar de negarla, la somete también al proceso de recreación.

Un último aspecto que vale la pena mencionar es que estos traductores posmodernos con influencia antropofágica, al transformar el texto, acaban con la dimensión intocable del original.

Se trata de un atrevimiento que resulta coherente con su idea de la traducción no como representación, sino como representación del original.

Así describe Else Ribeiro la relación que encuentran estos traductores entre el texto traducido y el original: “translation […] entails a relationship of interrelatedness and double transformation: translation both feeds from and supplements the original, translation is bound to the original inasmuch as it has its own autonomous continued existence” (1998: 187).

 

Corrientes traductológicas

Hemos visto cómo enfrentan el problema de la asimetría cultural algunas corrientes traductológicas contemporáneas.

De las referidas, los polisistémicos observan que los criterios de aceptabilidad de la sociedad término tienden a establecer el grado de transformación que ha de sufrir el texto fuente.

Ello, para ser admitido por el polo receptor, el cual incluye desde quiénes deciden qué textos se han de traducir, con qué propósito, hasta el lector al que va dirigido el texto.

Los brasileños, por su parte, defienden el recurso de la manipulación del original con intenciones de reivindicación de la identidad cultural y desechan de antemano la noción de equivalencia y la de fidelidad.

La traducción debe ser una recreación del original

Lo anterior, debido a que consideran que la traducción debe ser una recreación del original donde la aportación personal del traductor no sólo resulte visible, sino plausible también.

En cuanto a la distancia entre culturas, a menos que el propósito de la traducción sea señalar lo exótico de la obra, para los polisistémicos, la otredad representada en el texto es manipulada normalmente para que éste se adecue al gusto y expectativas del receptor general.

Por supuesto, cuando el receptor está constituido por un grupo específico y más o menos comprometido, sus expectativas ante la traducción cambian y, del mismo modo, lo hace el comportamiento del traductor.

Los brasileños, en cambio, proponen que se asimile la extranjeridad del texto para transformarla en una expresión cultural propia.

Por su parte, el poscolonialismo que defiende Spivak va orientado desde las culturas coloniales a las colonizadoras; es decir, de las marginales a las hegemónicas.

Debido a ello, rechaza la manipulación del original, porque tiene como resultado la uniformación de las literaturas subalternas y la pérdida de las diferencias que conforman la identidad cultural de los pueblos.

Su intención es, precisamente, mantener la diferencia del texto original para cambiar los estereotipos deformantes que las culturas hegemónicas tienen de las marginales, que son las del Tercer Mundo.

Lo más importante que propone Spivak es llevar la otredad del texto por medio de la traducción para modificar las convenciones de aceptabilidad de la sociedad término.

Finalmente, en el enfoque poscolonial se habla de la creación del híbrido, que es donde convergen las dos culturas y que implica que el texto traducido no puede percibirse como el original y tampoco como un texto original de la cultura receptora.

Se puede apreciar que los criterios de traducción entre culturas difieren según la literatura que se ha de traducir, el sistema literario al que se traduce, los motivos por los que se hace la traducción y, sobre todo, el lector al que está destinado el texto meta, ya que es el público potencial, como explica Lefevere (1998: 51), quien guía al traductor en la selección de estrategias.

De ahí que ningún criterio pueda juzgarse como más válido que otro en primera instancia, sin tener en cuenta todos estos factores que influyen en el proceso traductológico.

Tampoco hay que olvidar que los agentes de la traducción, como son el editor y el distribuidor participan junto con el traductor en esa toma de decisiones.

 

Para saber más

Licenciatura en Traducción, Localización e Interpretación, Universidad Intercontinental. Disponible en https://www.uic.mx/licenciaturas/division-ciencias-sociales/traduccion-localizacion-interpretacion/

María Ramírez, Traducción, identidad y cultura, Universidad Intercontinental. Disponible en https://www.uic.mx/traduccion-identidad-y-cultura/

———— Universidad Intercontinental. Disponible en https://www.uic.mx/traduccion-identidad-y-cultura-segunda-entrega/

Lefevere, André, “Translation practice (s) and the circulation of cultural capital: Some Aeneids in english.”, en Susan Bassnett y André Lefevere (eds.), Constructing Cultures. Essays on Literary Translation, Clevedon-Filadelfia-Toronto-Sydney-Johannesburgo, Multilingual Matters Ltd., 1998, pp. 41-56.

Ribeiro, Else, “New register’s for translation in Latin America”, en Peter Brush y Kirsten Malmkjaer (eds.), Rimbaud’s Rainbow, Amsterdam/Filadelfia, John Benjamins Publishing Company, 1998.

* Las opiniones vertidas en las notas son responsabilidad de los autores y no reflejan una postura institucional