La competencia entre EE. UU. y China

Autor UIC

Escrito por: Adriana Dominguez Rodriguez

Negocios Licenciatura en Relaciones Comerciales Internacionales

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El comercio entre China y América Latina alcanzó un récord de 565 mil 280 millones de dólares en 2025. Pero en inversión directa el panorama es diferente. Entre 2017 y 2024, México recibió apenas tres mil 200 millones de dólares de IED china, frente a 113 mil millones de Estados Unidos. Esta competencia entre ambas potencias no se libra sólo en el comercio, sino en quién controla la inversión de largo plazo.

Desde la perspectiva de las relaciones comerciales internacionales, el panorama actual está marcado por la lucha hegemónica entre las dos principales economías del mundo: Estados Unidos y la República Popular China.

El enfrentamiento no se limita a la imposición de aranceles o conflictos tecnológicos en sus mercados internos, sino que ha llegado a regiones en desarrollo, convirtiendo a América Latina en un tablero geoestratégico de primer orden. Analizar cómo impacta esta rivalidad en el hemisferio occidental permite comprender las tensiones entre la dependencia histórica regional y la diversificación económica hacia nuevos polos de poder.

Los actores en disputa

En esta red de interdependencia económica participan diversos actores estatales y supranacionales con intereses diferentes. Por un lado, Estados Unidos busca preservar su hegemonía tradicional e influencia geopolítica en el hemisferio occidental bajo la lógica de seguridad nacional; centrando sus intereses en proteger sus cadenas de suministro regionales, asegurar el acceso a minerales críticos y frenar el avance tecnológico y de infraestructura de su rival.

Por otro lado, China busca consolidar mercados para sus manufacturas avanzadas, asegurar el suministro de materias primas a largo plazo como el cobre y el litio y expandir su huella comercial e inversora mediante proyectos de infraestructura.

Asimismo, los países de América Latina y el Caribe actúan como naciones receptoras y exportadoras que varían entre la oportunidad económica de diversificar sus mercados y el riesgo de quedar atrapadas en la confrontación geopolítica, destacando economías como México y Brasil, que enfrentan presiones cruzadas directas.

Organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y centros de análisis especializados monitorean y evalúan de manera constante las irregularidades en los flujos de comercio e inversión extranjera directa en la región.

El trasfondo comercial, del T-MEC al avance chino

Para entender la dinámica actual, es necesario analizar el trasfondo normativo y los flujos comerciales que estructuran la región. Si bien América Latina ha mantenido una densa red de tratados de libre comercio con Estados Unidos, siendo el T-MEC en Norteamérica el ejemplo más paradigmático, en los últimos años, la presencia comercial de Pekín se ha expandido rápidamente por medio de acuerdos bilaterales, asociaciones estratégicas y la creciente demanda de productos primarios.

Informes del Banco Interamericano de Desarrollo señalan que, aunque el comercio de la región con China se ha disparado en sectores de exportación específicos (alcanzando un récord de 565 mil 280 millones en 2025, con un crecimiento interanual de 6.5%, según datos de la administración aduanera china), el dominio de Estados Unidos se mantiene firme, impulsado por los vínculos industriales y de manufactura con México y Centroamérica. A esto se suman fricciones normativas y medidas de presión, como aranceles, restricciones a inversiones en infraestructura portuaria y tensiones en torno a la conectividad digital y los minerales críticos.

México, el caso más claro de la brecha de inversión

México ilustra con particular claridad esta asimetría. Entre 2017 y 2024, el país recibió apenas dos mil 300 millones de dólares de inversión extranjera directa neta proveniente de China (tres mil 200 millones si se incluye Hong Kong), equivalente a solo 1.2% de la Inversión Extranjera Directa total captada en ese periodo.

do, frente a los 113 mil millones de dólares provenientes de Estados Unidos, según estimaciones de la Reserva Federal de Dallas.

En comercio, la relación es distinta. México adquirió bienes chinos por 109 mil 394 millones de dólares entre enero y octubre de 2025, un flujo al cual afectarán los aranceles que aprobó el país a más de un mil 400 productos chinos a partir de 2026.

Dicha combinación (alta dependencia comercial de las importaciones chinas, pero inversión productiva casi exclusivamente estadounidense) resume la posición de México en esta rivalidad. Es más un territorio de paso para bienes chinos que un destino de capital chino de largo plazo.

La rivalidad bipolar y sus efectos en inversión y cadenas de suministro

La rivalidad bipolar genera efectos directos sobre los flujos de inversión extranjera directa y las cadenas de suministro en América Latina. En cuanto a la inversión extranjera directa, si bien Estados Unidos conserva un liderazgo histórico en volumen y en la creación de empleos por medio de proyectos de tipo greenfield en sectores energéticos, digitales y de servicios, China ha triplicado su participación en proyectos similares desde 2020, enfocándose en minería de minerales críticos, infraestructura logística y manufactura automotriz, como la industria de vehículos eléctricos.

Respecto de las cadenas de suministro y el fenómeno del nearshoring, ante el riesgo de interrupciones logísticas globales, muchas empresas buscan relocalizar sus centros de producción más cerca de los mercados de consumo final. Esto ha beneficiado a países con cercanía a Estados Unidos, pero también ha generado dilemas cuando empresas chinas de sectores tecnológicos y automotrices buscan instalarse en la región para sortear barreras comerciales, presionando a los gobiernos locales a tomar definiciones estrictas sobre con qué potencia asociarse.

La carrera por los minerales críticos

Este fenómeno es el reflejo de macrotendencias que dominan la economía mundial. Por un lado, la fragmentación geoeconómica y el proteccionismo provocan que el sistema multilateral de comercio ceda terreno ante bloques comerciales cerrados o condicionados por la seguridad nacional, donde las potencias imponen aranceles selectivos y controles estrictos a las exportaciones de tecnología avanzada.

Por otro lado, la carrera por los recursos estratégicos impulsada por la transición energética global ha convertido a los minerales críticos, como el litio y el cobre, en el nuevo motor económico. Argentina, Chile y Bolivia concentran, en conjunto, más del 50% de las reservas mundiales conocidas de litio, y toda la región produce 40% del cobre mundial.

Estados Unidos ya respondió con inversión directa. En México ronda los 11 mil millones de dólares, en Brasil supera los 14 mil millones y en Chile se acerca a los ocho mil millones, de acuerdo con datos de Latinometrics. Cifras que muestran una disputa diplomática y financiera cada vez más concreta por la extracción y el procesamiento de dichos recursos.

Lo que enseña esta rivalidad sobre el comercio internacional

Desde la óptica de las relaciones comerciales internacionales, nos enseña que el comercio rara vez responde a criterios puramente de eficiencia económica o ventaja comparativa clásica, ya que la variable política y la seguridad nacional moldean y restringen los flujos de mercancías y capitales.

El reto radica en entender cómo los países latinoamericanos pueden maximizar su bienestar económico mediante la diversificación de socios comerciales sin comprometer su soberanía ni quedar expuestos a represalias de las superpotencias en disputa.

Si estudias nuestra Licenciatura en Relaciones Comerciales Internacionales, la rivalidad entre Estados Unidos y China ofrece uno de los casos más completos para entender de qué manera la geopolítica, la inversión y el comercio se entrelazan en las decisiones que hoy definen el futuro económico de México y de la región.

Preguntas frecuentes

¿Con quién comercia más América Latina, Estados Unidos o China?

Depende del indicador. En comercio de bienes, China ya superó los 565 mil millones de dólares anuales con la región. Pero en inversión extranjera directa de largo plazo, Estados Unidos sigue dominando; sobre todo, en México.

¿Cuál es la razón por la que México recibe tan poca inversión china comparada con la estadounidense?

Por la cercanía geográfica, la integración productiva del T-MEC y las restricciones de seguridad nacional que limitan la inversión china en sectores sensibles; entre otros factores estructurales que favorecen históricamente a Estados Unidos.

¿Por qué los minerales críticos como el litio y el cobre son tan importantes en esta rivalidad?

Porque son insumos esenciales para baterías, vehículos eléctricos y tecnología de punta. América Latina concentra más de la mitad de las reservas mundiales de litio y el 40% de la producción de cobre, lo que la convierte en un territorio disputado por ambas potencias.

Para saber más

Atlantic Council (2026). Mapping US Investment in Latin America and the Caribbean.

Contreras, V. (2026). América Latina en la guerra silenciosa de EE. UU. y China por los minerales críticos. DPL News. México.

Giordano, P. y Michalczewsky, K. (2026). Estimaciones de las tendencias comerciales: América Latina y el Caribe.

S. d. (2026). China y América Latina profundizan su vínculo comercial en un contexto global incierto. Agrolatam.  

Tapia, P. (2026). China afianza presencia en América Latina: comercio e inversión. Expansión. México.

Wan, Y. (2026). Shifting Dynamics with U.S.-China Competition in Latin America. Institute on Global Conflict and Cooperation (IGCC). La Jolla.

Wright-Lee, J. (2026). China in Latin America: February 2026. Council on Foreign Relations.

Zegarra, G. (2026). El superávit comercial de China llega a niveles históricos: estos países de América Latina fueron los que más le compraron. CNN en Español. México.

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