Trauma y cerebro, qué ocurre con el TEPT

Autor UIC

Escrito por: Isabel Torres Knoop

Licenciatura en Psicología

Compartir en:

Facebook
Twitter
LinkedIn

El trauma psicológico ha dejado de asociarse exclusivamente con contextos de guerra. Pandemias, violencia, desplazamientos forzados, accidentes o experiencias de abuso han colocado al Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) como un problema de salud mental presente en distintos grupos poblacionales y rangos de edad.

Hoy en día, el trauma se define como la exposición directa o indirecta a muerte, lesión grave o violencia sexual —real o amenazada— e incluye la exposición repetida a detalles aversivos en ciertos contextos laborales (DSM-5, 2022). El TEPT aparece cuando los síntomas asociados al evento traumático permanecen durante al menos un mes y generan un deterioro funcional significativo.

Cuando el trauma altera memoria y emociones

El TEPT no depende de la gravedad del evento traumático. Factores genéticos, biológicos y psicosociales también influyen en la manera como cada persona procesa la experiencia (Shalev y Bremner, 2016).

El trastorno incluye cuatro grupos de síntomas:

  • Recuerdos intrusivos, pesadillas o flashbacks.
  • Evitación de pensamientos o estímulos asociados al trauma.
  • Alteraciones cognitivas y emocionales persistentes.
  • Hiperactivación fisiológica, como hipervigilancia o sobresalto exagerado.

Más allá de la clasificación clínica, estos síntomas reflejan alteraciones profundas en procesos vinculados con la memoria, la regulación emocional y la percepción de amenaza.

Aunque muchas personas presentan reacciones agudas que desaparecen con el tiempo, entre un siete por ciento (%) y un 10% desarrolla síntomas persistentes compatibles con el TEPT. Además, otras pueden presentar ansiedad, depresión o trastornos relacionados con el consumo de sustancias (Campos, 2016).

Las huellas biológicas del trauma

Uno de los aportes más relevantes de las neurociencias ha sido demostrar que las experiencias traumáticas también producen modificaciones neurobiológicas observables.

El trauma no sólo se recuerda; también puede dejar huellas en circuitos cerebrales relacionados con el miedo, la memoria y la regulación emocional.

Por ejemplo, uno de los hallazgos más consistentes en personas con TEPT es la reducción del volumen del hipocampo, estructura fundamental para la consolidación de la memoria. La exposición prolongada a hormonas relacionadas con el estrés —especialmente glucocorticoides— parece afectar progresivamente esta región cerebral, lo que ayuda a explicar ciertas alteraciones cognitivas presentes en el trastorno.

La amígdala y el estado permanente de alerta

En contraste con el hipocampo, la amígdala muestra hiperactividad en personas con TEPT. Esta pequeña estructura cerebral participa en el procesamiento emocional y en la detección de amenazas; por lo que su activación excesiva puede intensificar recuerdos intrusivos y respuestas emocionales desproporcionadas.

Desde la perspectiva neurobiológica, el cuerpo permanece parcialmente atrapado en un estado de alerta constante.

La respuesta fisiológica al estrés implica la liberación de cortisol, hormona vinculada con la adaptación del organismo ante situaciones amenazantes. Sin embargo, en el TEPT se observa una regulación inadecuada del cortisol a largo plazo, lo que dificulta detener la activación simpática —el sistema relacionado con la alerta, la defensa y la huida—.

Como resultado, pueden aparecer síntomas como:

  • Hipervigilancia.
  • Aumento de frecuencia cardíaca.
  • Problemas de sueño.
  • Tensión corporal persistente.

Rehman, Ray, Gulati y Naqvi (2021) señalan que dichas alteraciones neuroendocrinas ayudan a comprender por qué algunas personas continúan experimentando respuestas físicas intensas incluso cuando el peligro ya terminó.

Un trastorno complejo que requiere un abordaje integral

El TEPT es una condición multifactorial y altamente prevalente. Se estima que afecta al 6% de la población general; aunque la prevalencia aumenta en grupos con alta exposición a trauma, como rescatistas, militares o personas refugiadas (Kredlow et al., 2022).

No todo evento traumático deriva en un trastorno psicológico crónico. Esa diferencia depende de la interacción entre variables biológicas, sociales y emocionales. Por tal motivo, reducir el trauma a “falta de resiliencia” o “debilidad emocional” es clínicamente incorrecto.

Si estudias Psicología, integrar hallazgos neurocientíficos con modelos psicológicos comprensivos te permitirá diseñar tratamientos cada vez más personalizados y efectivos. ¿Qué tipo de intervenciones tempranas podrían reducir esas huellas antes de que se vuelvan persistentes?

En la Universidad Intercontinental recibes una formación donde reflexionas sobre la relación entre salud mental, neurociencias y atención psicológica.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático?

Es un trastorno psicológico que se desarrolla después de vivir o presenciar un evento traumático. Sus síntomas persisten hasta generar afectaciones funcionales importantes.

¿El trauma puede modificar el cerebro?

Sí. Diversas investigaciones muestran alteraciones en estructuras cerebrales como el hipocampo y la amígdala en personas con TEPT.

¿Cuáles son los síntomas más comunes del TEPT?

Recuerdos intrusivos, pesadillas, evitación, hipervigilancia, problemas de sueño y alteraciones emocionales persistentes.

¿Todas las personas expuestas a trauma desarrollan TEPT?

No. Aunque muchas personas presentan reacciones agudas al estrés, sólo una parte desarrolla síntomas persistentes compatibles con el trastorno.

Para saber más

Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica

American Psychiatric Association (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. American Psychiatric Association.

Campos, M. (2016). Trastorno de estrés postraumático. Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica, 73 (619), 233-240.

Kredlow, M., Fenster, R., Laurent, E., Ressler, K. y Phelps, E. (2022). Prefrontal cortex, amygdala, and threat processing: implications for PTSD. Neuropsychopharmacology, 47 (1), 247-259.

Rehman, S., Ray, A., Gulati, K. y Naqvi, M. (2021). The neurobiology of post-traumatic stress disorder (PTSD): Perspectives and trends. EC Pharmacology and Toxicology, 9, 22-36.

Shalev, A. y Bremner, J. (2016). Posttraumatic Stress Disorder: From Neurobiology to Clinical Presentation. Wiley.


Últimas publicaciones:

Estructuras cerebrales relacionadas con el trastorno de estrés postraumático

Trauma y cerebro, qué ocurre con el TEPT

El trauma psicológico ha dejado de asociarse exclusivamente con contextos de guerra. Pandemias, violencia, desplazamientos forzados, accidentes o experiencias de abuso han colocado al Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) como un problema de salud mental presente en distintos grupos poblacionales

Leer más »
Puerto comercial en Estados Unidos relacionado con aranceles y comercio internacional.

Estados Unidos y los reembolsos de aranceles anulados

Los aranceles en Estados Unidos volvieron al centro de la discusión internacional después de que la Corte Suprema determinara que varios impuestos comerciales implementados durante la administración de Donald Trump no tenían una base legal suficiente. La decisión obligó al

Leer más »