La investigación científica con sesgo de sexo es una constante histórica en diversas disciplinas; sobre todo, en la ciencia básica. De manera sistemática, los organismos machos se han utilizado con mayor frecuencia como sujetos experimentales, mientras que a las hembras se les ha subrepresentado o excluido.
Se trata de una práctica que limita el alcance del conocimiento y compromete la validez de los resultados al asumir que los hallazgos pueden generalizarse sin evidencia suficiente.
En los últimos años, distintos estudios han documentado la persistencia de dicho fenómeno; incluso, en áreas con altos estándares metodológicos. Esto plantea una pregunta clave: ¿hasta qué punto el conocimiento científico refleja realmente la diversidad biológica que pretende explicar?
Analizar el problema permite cuestionar supuestos arraigados y comprender la importancia de integrar el sexo como una variable relevante en la investigación.
Sesgo de sexo en la investigación científica actual
Evidencia reciente confirma que el sesgo persiste en múltiples disciplinas. Un estudio de Odum et al. (2024), el cual se basa en publicaciones del Journal of the Experimental Analysis of Behavior de entre 1958 y 2023, encontró una proporción aproximada de 5:1 en favor del uso de machos.
Es decir, existe un patrón estructural en la producción de conocimiento científico, donde la inclusión de hembras aún es limitada.
Mitos sobre la variabilidad en hembras
Uno de los argumentos más comunes para excluir hembras es la supuesta mayor variabilidad asociada a los ciclos hormonales. Sin embargo, la evidencia empírica lo cuestiona.
Algunos estudios ya han demostrado que las hembras no presentan mayor variabilidad que los machos; incluso, es posible decir que ocurre lo contrario (Becker et al., 2016; Prendergast et al., 2014; Odum et al., 2024).
Lo anterior sugiere que la exclusión responde más a supuestos históricos que a fundamentos científicos sólidos.
Implicaciones en el conocimiento científico
La subrepresentación de hembras tiene efectos directos en la construcción del conocimiento, pues limita la comprensión de procesos biológicos y conductuales que difieren entre sexos.
Diversas investigaciones en áreas como farmacología, neurociencia y aprendizaje han arrojado que el sexo es una variable relevante en múltiples niveles (Zucker y Beery, 2010); por lo que Ignorar estas diferencias puede conducir a conclusiones incompletas o sesgadas.
Consecuencias en la salud y en la práctica clínica
El impacto de este sesgo trasciende el ámbito teórico. En la práctica ha contribuido a problemas como la dosificación inadecuada de medicamentos en mujeres o la menor eficacia de ciertos tratamientos.
Una proporción significativa de fármacos retirados del mercado, pro ejemplo, ha presentado efectos adversos más graves en mujeres; lo que evidencia las limitaciones de una investigación que no incorpora de manera adecuada la variable “sexo” desde sus etapas iniciales.
Hacia una investigación inclusiva
Aunque se han observado avances en la inclusión de hembras en estudios científicos, éstos todavía no son suficientes. Por ello, es necesario incrementar su participación y, sobre todo, analizar los datos de forma diferenciada. La desagregación por sexo permite identificar patrones específicos y construir un conocimiento más completo y representativo.
Si te interesa la investigación científica, este debate es fundamental, pues pone en evidencia la importancia de cuestionar supuestos metodológicos y promover prácticas rigurosas.
Ciencia, diversidad y responsabilidad académica
Superar el sesgo de sexo implica adoptar metodologías más inclusivas y reconocer la diversidad biológica como un elemento central en la investigación.
Una ciencia rigurosa, además de ser precisa, debe ser representativa. Integrar esta perspectiva permite avanzar hacia un conocimiento sólido, aplicable y éticamente responsable.
El análisis crítico de la investigación científica forma parte de la formación que recibes en la Universidad Intercontinental, ya que promovemos una visión rigurosa, ética y multidisciplinaria del conocimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el sesgo de sexo en la investigación científica?
Es la tendencia a utilizar mayoritariamente sujetos machos, excluyendo o subrepresentando a las hembras.
¿Por qué es un problema este sesgo?
Porque limita la validez de los resultados y puede generar aplicaciones incorrectas en contextos reales.
¿Las hembras son más variables en estudios científicos?
No. La evidencia muestra que no presentan mayor variabilidad que los machos.
Para saber más
Becker, J., Prendergast, B. y Liang, J. (2016). Female Rats are Not More Variable than Male Rats.
Odum, A., Callister, K., Willies-Moore, M., Da Silva, D., Legaspi, D., Scribner, L. y Hannah, J. (2024). Zoographics. Journal of the Experimental Analysis of Behavior.
Prendergast, B., Onishi, K. y Zucker, I. (2014). Female mice liberated for inclusión. Neuroscience Research.
Zucker, I. y Beery, A. (2010). Males still dominate animal studies. Nature.


